Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 23 Mayo, 2013

Lo cortés no quita lo valiente. Podré disentir en muchos temas con doña Laura, pero jamás faltaré en la consideración a ella y su investidura


Vericuetos

¿Todos contra Laura?


—¿Vio, don Tomás, lo que nos hizo Laura con las propinas?
—No m´hija, doña Laura no tiene nada que ver en eso. Fue una sentencia de la Corte.
—Bueno, pero nos quiere callar con la Ley mordaza.
—No, tampoco, esa norma tiene más de 20 años…
—Diay, pero es que eso dicen las noticias. Entonces, ¿a quién le creo?
Este fue un breve intercambio que sostuve con la cajera de un restaurante al que acostumbro acudir y que abonó en beneficio de mi convicción de que un importante sector de la prensa de este país ha radicalizado, de manera no necesariamente correcta, su crítica a la Presidente de la República.
Veo como absolutamente inadmisible que un programa radial transmita una parodia vulgar e irrespetuosa contra quien ocupa la más alta posición del gobierno, sea quien sea, a la vez que entiendo inaceptable que en los programas de noticias de un canal de televisión se denigre a la Presidente desconociendo la majestad de su investidura.
De igual manera, me parece impropio que un día sí y otro también un importante medio de prensa escrita destaque los errores de la administración pero oculte sus aciertos. Ante esta realidad constatable no puedo más que sospechar un afán desmedido por desacreditar la gestión gubernamental. Se puede ser más equilibrado y justo sin renunciar a la crítica.
¿Qué callos habrá majado doña Laura que tiene a toda la prensa en contra?, cuestionaba un amigo uno de estos días.
¿Por qué se exaltan hasta la saciedad los errores, las imprudencias y los desaciertos del gobierno, mientras que se banalizan lo que desde Zapote se reclama logros evidentes: el crecimiento de la inversión extranjera directa, la creación de fuentes de empleo de alta tecnología, la estabilidad macroeconómica, los aciertos en educación, la significativa reducción de la criminalidad?
Mucho más allá de los errores que los analistas políticos calificados puedan señalar al equipo de gobierno, ya sea de gestión, de manejo de la información o simplemente de falta de malicia, es una realidad que los medios más influyentes son especialmente duros con la señora Presidente de la República.
Claro que usted puede sostener, y yo estaría de acuerdo, en que una prensa independiente, libre, crítica y consecuente, está en la obligación de anotar desaciertos y denunciar la corrupción. Lo dicho, suscribo su opinión. Pero objetivamente, ¿no cree usted que se han pasado muchos de la línea de la caballerosidad y del respeto a quien ejerce, por voluntad popular, la Primera Magistratura?
¿Es que hemos perdido los costarricenses nuestra capacidad de disentir con consideración, de contradecir sin ofender, de argumentar sin maltratar?, ¿es que la palabra ha perdido temple; el diálogo, eficacia, y el respeto, sentido?
Me parece inadmisible cualquier referencia a la Presidente que no sea, al menos, respetuosa, que se intente ponerle en situaciones embarazosas con preguntas capciosas; me parece absolutamente inaceptable que para lograr audiencia, vender periódicos o aumentar el rating se recurra a artes que los costarricenses nunca hemos patrocinado.
Así no somos los costarricenses. O así no éramos.
Yo podré disentir en muchos temas con doña Laura, pero jamás faltaré en la consideración a ella y a su investidura porque a mí me educaron en el respeto a las mujeres y en la valoración de lo que representa la Presidencia de la República, sin ver quién la ejerce y sin que importe qué tan bien o qué tan mal lo haga.
Lo cortés no quita lo valiente.

Tomás Nassar