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La deserción en escuelas y colegios perjudicará a todos. Es sabido que donde hay muchos niños y adolescentes sin posibilidades de estudiar ni trabajar, aumenta la inseguridad y decae la paz social, necesaria para continuar con el progreso


Tecnología sí, pero eso no es todo

Entre las cosas que están afectando seriamente a la mayoría de los costarricenses y que ponen en riesgo la posibilidad de que el país pueda seguir desarrollándose, está no contar con adecuada educación.
Esto es, no haber logrado combatir las causas que producen deserción en escuelas y colegios.
Al respecto, y tomando en cuenta lo expuesto en una nota sobre el tema que publicó este medio ayer, se debe concluir que el asunto es complejo y multifactorial.
Pero cualquier análisis pasa por el hecho de que existan “dos Costa Rica”, como lo dice nuestra nota.
Mientras en San José la deserción escolar reporta niveles inferiores al 9%, en lugares como San Carlos, Puntarenas y Limón la misma sobrepasa el 11%.
Donde se reportan los números más alarmantes es justamente en las zonas con mayores niveles de pobreza.
Por otro lado, como decíamos, existen diversas variables que originan el serio problema de la deserción escolar, por lo que las medidas de llevar a los sitios más afectados tecnología e infraestructura, siendo como son tan buenas, no son suficientes.
Una escuela afectada por la deserción no recuperará por medio de la tecnología o de una mejor infraestructura, la asistencia de niños que probablemente dejaron de estudiar porque en sus casas no había qué comer y tuvieron que comenzar a buscar trabajo (probablemente sin encontrarlo) para paliar en algo esta situación.
Los que tienen en su familia o ellos mismos, enfermedades sin atender porque se encuentran inmersos en las vergonzosas listas de espera, tampoco están en condiciones de asistir a los centros educativos.
El problema es integral e inevitablemente perjudicará a todos.
El prestigio internacional del país podrá decaer porque es sabido que donde hay muchos niños y adolescentes sin posibilidades de estudiar ni trabajar, aumenta la inseguridad, y con ello la paz social, tan necesaria para continuar con el progreso.
Las buenas condiciones en el país pueden comenzar a tambalearse debido al aumento de la pobreza y la inequidad, con sus conocidas consecuencias.
Los temas de la educación y la salud públicas son prioridades por atender que, ojalá estén contempladas de forma acertada por los dos partidos políticos cuyos candidatos se pelean hoy la Presidencia de la República.
Es mucho lo que está en juego en esas materias porque son como ejes transversales entre todos los sectores, afectando incluso el buen clima de negocios y las diversas formas de producción.

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