David Gutierrez

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Martes 15 Abril, 2014

Nuestras bellezas naturales, la ausencia de ejército y el “pura vida” son atractivos, pero no suficientes


¿Sobrevivimos sin Intel?

En 1997 Costa Rica destacaba en los principales medios de comunicación mundiales con el anuncio de que Intel, el fabricante de chips de computadora más grande del mundo, decidió instalar una planta de manufactura en nuestro pequeño país, operación que cesará a fin de este año, según anunciaron días atrás. 
Como manifestó ante esta noticia el expresidente José María Figueres, gestor de su llegada al país, la Costa Rica reciente se puede dividir antes y después de la inversión de Intel y, como también dijo, lamentablemente “no hemos hecho la tarea”.
La inversión de Intel no solamente fue positiva por los más de 3 mil empleos de alto nivel que creó, sino además por aportar más de un 20% de las exportaciones totales del país, y fortalecer nuestra economía con estándares de calidad mundial en construcción, ingeniería, logística, tecnología, salud ocupacional y beneficios laborales. 
Tan importante ha sido su participación en el país que ¡el PIB se mide con y sin el “efecto” Intel! 
A esto se agrega que con su instalación hace 17 años le acompañaron decenas de proveedores internacionales, como empresas de transporte, recursos humanos, inventarios y otros. Además, un importante número de proveedores locales han sobrevivido gracias a este gigante mundial.
Entonces, es claro que debe preocupar, y mucho, la salida de Intel del país. 
Es cierto que se trata de una salida “parcial”, en el sentido de que nos abandona la manufactura y permanece la investigación y el desarrollo. 
Sin embargo, hoy sabemos que más de 1.500 profesionales serán despedidos y deberán emplearse en una economía que crece muy lentamente y que tiene una de las tasas de desempleo más altas de las últimas décadas. 
Declaraciones de algunos ministros y miembros del Gobierno tienden a subestimar la salida de esta empresa. ¡Gran error! 
Es muy probable, además, que con esto se den salidas (o reducciones de tamaño) de proveedores locales e internacionales, por lo que debemos esperar más despidos. 
¿Se pudo haber prevenido la salida de Intel? 
Los mismos ejecutivos de esta empresa alegan que no, ya que obedece a una estrategia mundial por la reducción en sus ventas de chips y por razones geográficas. La acción de Intel, sin embargo, se transa en NASDAQ a un precio de los más altos en los últimos cinco años. Por otra parte, la operación de Israel no está cerrando.  Entonces, ¿serán realmente esas las razones? ¿Habrá otras?
Debemos entender que Costa Rica hoy día compite con múltiples países para atraer inversión y generar una economía dinámica.  Las decisiones locales tienen efectos internacionales.
La creciente inseguridad jurídica, sumada al encarecimiento de los insumos para la industria y producción, al complicado clima político, a la crisis de gobernabilidad, los constantes ataques de algunos políticos al régimen de zona franca y cada vez más requisitos legales para poder invertir, se confabulan en una “tormenta perfecta” para alejar a la inversión del país.
Nuestras bellezas naturales, la ausencia de ejército y el “pura vida” son atractivos, pero no suficientes. 
El mundo avanza con o sin Costa Rica.  Es hora de pellizcarse…

David Gutiérrez Swanson

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