David Gutierrez

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Martes 5 Febrero, 2013

El informe de los notables es un documento serio, digno de la capacidad y trayectoria de cada uno de sus integrantes pero, como crítica inicial, pareciera que 97 propuestas son demasiadas


¿Sirven los notables?

En los últimos meses surgieron en el país varios grupos de ciudadanos altamente preocupados por la llamada crisis de gobernabilidad y el manejo político de nuestra nación, los cuales desde diversos foros vienen realizando una serie de recomendaciones para subsanar esta peligrosa situación.
De estos grupos, el que ha tenido mayor exposición pública es la Comisión de Notables anunciada por la Presidenta Chinchilla en su informe al Congreso del pasado 1 de mayo y que fue conformada desde mediados de 2012 por el Gobierno de la República.
La formación de este y otros grupos, junto con sus propuestas para mejorar la gobernabilidad, es muy positiva ya que ahora Costa Rica cuenta con criterios y recomendaciones muy valiosos de diversas personas muy reconocidas y que no estaban involucradas en cargos públicos o partidos políticos.
Además de la Comisión de Notables cabe destacar a los miembros de la Agenda Nacional y la Vía Costarricense. Todos ellos, de forma gratuita, invirtieron su talento y esfuerzo en beneficio del país.
Esto muestra una verdadera participación ciudadana para buscar soluciones a algunos de los problemas del país, pero siendo menos optimistas, también señala que hemos tocado fondo en el manejo político del país.
Lamentablemente, en términos de arquitectura institucional, jurídica y política, nos hemos convertido en una democracia en la que nadie manda, paradójicamente, ni siquiera las mayorías.
El país es más bien una dictadura de las burocracias, que no toman decisiones amparadas en sentencias judiciales y en su inamovilidad por el servicio civil.
A nivel institucional, existe una toda poderosa y omnipresente Sala Constitucional, la que en ocasiones emite fallos contradictorios y complica más el panorama. También tenemos una Contraloría General que puede iniciar investigaciones de oficio y que ejerce un control a priori; y un Congreso tomado rehén por las minorías, gracias a un reglamento perverso.
En conclusión, no se avanza, no se decide nada o si se hace es de forma lenta e ineficiente. No se sabe quién manda, en grave menoscabo de la posibilidad de que el Estado responda de una forma adecuada y oportuna a las necesidades y preocupaciones de los costarricenses.
El informe de los notables es un documento serio, digno de la capacidad y trayectoria de cada uno de sus seis integrantes pero como crítica inicial, pareciera que 97 propuestas son demasiadas y es difícil considerarlas a todas como reformas indispensables. Más bien se dificulta la jerarquización y la priorización.
De igual forma, es extraño ver que hay propuestas con votos salvados que, en una comisión creada para el efecto, fomentan la complejidad y dificultan las decisiones de implementación. La comisión debió haber emitido todas sus recomendaciones de forma unánime. Salvo las excepciones de siempre, la recepción general del informe de los notables ha sido positiva.
En el próximo artículo analizaremos algunas de las propuestas más notables de este informe, que esperamos puedan ponerse en práctica para beneficio de Costa Rica.

David Gutiérrez
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