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Miércoles, 19 de diciembre de 2018



EDITORIAL


¿Se mantendrá unido el PAC?

| Sábado 16 agosto, 2014



Existe la percepción en mucha gente de que existen dos PAC, el de Luis Guillermo Solís y su gabinete, y el de quienes son fieles únicamente al fundador del partido, Ottón Solís


¿Se mantendrá unido el PAC?

Las cosas se están poniendo más difíciles para el presidente Luis Guillermo Solís. Y decimos más difíciles porque a lo que le corresponde hacer, ya de por sí sumamente espinoso, se le ha sumado la percepción de mucha gente de que existen dos PAC, el de él y su gabinete, y el de quienes son fieles únicamente al fundador del partido, Ottón Solís.
Esto nace, por cierto, de las diferencias surgidas entre unos y otros en los últimos días, aun cuando los dos Solís se han cuidado de manifestarse respetuosos el uno del otro, en sus ámbitos de acción: el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa.
Pero por otro lado, resulta que quienes han llevado el PAC a la silla presidencial con un sorprendente apoyo de cerca de 1,3 millones de votantes en las recién pasadas elecciones nacionales son los costarricenses. Y estos a su vez están cada vez más organizados para defender sus derechos y proponer soluciones. Un ejemplo contundente es el llamado Foro de Occidente.
No fue necesario un partido político con experiencia en el poder, además de una trayectoria como partido, para que los costarricenses masivamente en las urnas le dieran su voto. Lo que llevó a esto a la gente fue el ya insoportable peso de la corrupción, con todas sus consecuencias de deterioro en la calidad de vida de las personas y del propio sector productivo, y la promesa de luchar para erradicarla.
Fueron las malas administraciones, que convirtieron a nuestras instituciones en obesos entes ineficaces, cargados de una burocracia con altos salarios que consumen en buena medida el presupuesto que debería emplearse en atender necesidades de la población, lo que convenció a muchos de que era indispensable exigir un cambio.
Pero ahora, los grupos de presión no solo se están fijando en aquellas acciones que el gobierno pueda estar emprendiendo contra la corrupción, sino que le han exigido —aun antes de que se cumplan los primeros 100 días de revisión, para ver en qué estado se encuentran las instituciones con las que se deberá trabajar— un dibujo claro del rumbo por el que se enfilará al país. Algo que aún no se ve con certeza.
Esto último es lo que no está claro y las expectativas se cifran en el próximo informe que dará el Presidente, para saber si caminará el país por el rumbo que quieren los que eligieron a LGS, o si habrá un norte que no les satisfaga.
Si ocurre lo último, habrá que ver cuál es la reacción de los grupos de presión y de ese nuevo ingrediente en el entramado social, nacido de la inconformidad y que consiste en una buena cantidad de organizaciones de la población civil, que silenciosamente a veces y con notoriedad en algunos momentos, trabajan, no para dar vida a un nuevo partido político, sino para enfrentarse al poder si este gobierna de espaldas a ellos.