Protectores de Bin Laden quieren acabar con ISIS en Afganistán
Enviar

El grupo activista afgano que refugió a Osama bin Laden antes de los atentados del 11 de septiembre ha cerrado las puertas al Estado Islámico.

Los talibanes han abandonado las conversaciones con el grupo y evitarán que avance en Afganistán, dijo su portavoz Zabihullah Mujahed por correo electrónico, quien acusó a los medios y a los servicios de inteligencia de exagerar la influencia del Estado Islámico.

“Hemos utilizado todas las oportunidades y opciones para la paz, pero por lo visto, esa gente no tiene lógica. La reconciliación y las negociaciones con ellos no son posibles”, dijo Mujahed. El portavoz manifestó que el grupo, conocido por el acrónimo árabe Daesh, es un “producto desaliñado y burdo de países de Oriente Medio” que “no tiene lugar en nuestra comunidad”.

Para los talibanes, el Estado Islámico es un grupo más de una larga lista de enemigos que han intentado expulsarlos de zonas desérticas del sur de Afganistán de lengua pashtún. Mientras los militantes de Daesh llegan a Afganistán, Estados Unidos y sus aliados quieren abandonar el país tras una guerra de quince años en la que han fallecido unos 2.300 soldados norteamericanos y que ha costado más de $700 mil millones.

En respuesta a preguntas por correo electrónico, Mujahed hizo hincapié en la fortaleza de los talibanes ante el reinicio de las conversaciones de paz entre las potencias mundiales. Mujahed restó importancia a las divisiones internas del grupo y reiteró el llamamiento a las fuerzas internacionales para que abandonen el país. Según el portavoz, los talibanes controlan un 70% el país.


Luchar democráticamente

En una entrevista en la India el miércoles, el máximo responsable ejecutivo Abdullah Abdullah, el segundo político con más poder en Afganistán, cuestionó los reclamos territoriales del grupo talibán calificándolas de “exageradas”. El político también señaló que el Gobierno no diferencia entre los talibanes y el Estado Islámico y dijo que continuará luchando contra cualquier grupo que no se una a las negociaciones para la paz.

“Si hay una lección que aprender de las guerras prolongadas es que en algún momento las partes se reunirán y negociarán, en lugar de luchar indefinidamente”, dijo Abdullah en la ciudad de Jaipur, donde había asistido a una conferencia sobre seguridad. La mayoría de los afganos quieren una paz duradera, manifestó, y la mejor solución sería que los talibanes “lucharan por su causa políticamente en un clima democrático, en lugar de militarmente”.

En los últimos años han aparecido activistas del Estado Islámico en zonas de conflicto de Afganistán y Pakistán después de que algunos ex miembros del movimiento talibán prometieran lealtad a Abu Bakr al-Baghdadi. El grupo se ha hecho con el control de algunas pequeñas zonas al este de Afganistán y cuenta con unos 3.000 activistas en el país, según estimaciones de oficiales estadounidenses.

El Estado Islámico solo podrá crecer en Afganistán si los talibanes pierden su refugio en Pakistán y los aliados del Gobierno de Kabul dejan de financiar su seguridad, dijo Barnett Rubin, experto en asuntos del sureste asiático y de Afganistán y director asociado del Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York.

“En ese caso, el Gobierno afgano y sus aliados internacionales serán los principales responsables”, dijo por correo electrónico. “En la actualidad, hay muy poco margen para que ISIS pueda expandirse en Afganistán”.


Sentarse a negociar

Cuando los talibanes llegaron al poder en la década de los noventa, el grupo sólo recibió el apoyo de dos países: Pakistán y Arabia Saudí. El Gobierno estadounidense derrocó al régimen en 2001 tras exigir a los talibanes que entregaran a los líderes de al-Qaeda tras los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono en los que fallecieron casi 3 mil personas.

Tras quince años de enfrentamientos, Estados Unidos quiere salir del país, pero esto no es nada fácil. Aunque las fuerzas afganas están oficialmente a cargo de la seguridad, Estados Unidos costea un 75 por ciento del presupuesto militar. Las negociaciones para la paz representan, por tanto, una solución sostenible.

Estados Unidos, China, Pakistán y Afganistán están buscando formas de llevar a los talibanes a la mesa de negociación en la próxima reunión del 6 de febrero en Islamabad. Los talibanes han puesto condiciones para ello, como la liberación de prisioneros y la eliminación de ciertas figuras clave de la lista de terroristas de las Naciones Unidas. El Gobierno afgano ha rechazado las peticiones.

“Las condiciones no son aceptables”, dijo Abdullah. “Ningún país puede conseguir la paz violando los derechos de sus ciudadanos. Así no se puede empezar”.

Si hay algo en lo que están de acuerdo el líder de Kabul y el de los talibanes es en la necesidad de luchar contra el Estado Islámico. “Si hay una lección que aprender de estos grupos terroristas radicales es que van en contra del interés de todos los estados”, dijo Abdullah. “Es cuestión de tiempo antes de que se vuelvan en contra de los países que han hecho la vista gorda con ellos”.

Por su parte, los talibanes dicen que el grupo está compuesto principalmente por “conocidos ladrones y secuestradores” que solo quieren asustar a la gente para cumplir sus objetivos, según su portavoz. “Daesh no tiene una conexión con Afganistán y no pertenece a Afganistán”, dijo. “Si se instala un sistema central y una administración islámicos fuertes, el avance de Daesh, su reconocimiento y acogida por nuestra sociedad realmente no es posible”.


Ver comentarios