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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Por qué se rebela el agro

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 26 julio, 2012



De cal y de arena
Por qué se rebela el agro

La normativa que rige el impuesto sobre bienes inmuebles roza con los principios de proporcionalidad y sentido realista que deben gobernar la materia tributaria.
Un arbitrario método de valoración de terrenos que se implantó en 2007 por la vía de las “plataformas de valor por zonas homogéneas” (PVZH), inserta en este impuesto el sello característico de un expolio al echar mano a un criterio urbanístico que se usa para determinar el gravamen de una finca de vocación turística o residencial y aplicarlo a una finca dedicada a actividades agropecuarias.
Todo por estar, una y otra, en zona “homogénea”. Por ejemplo, una finca de 10 hectáreas agrícola localizada en Santa Gertrudis de Grecia soportaría con la normativa en vigor un incremento del 794% en el monto del tributo por el simple hecho de asentarse en una zona homogénea con potencial turístico o residencial.
En la ley del impuesto de bienes inmuebles #7509 se manda tomar en cuenta el uso del terreno al hacer los avalúos y determinación del gravamen pero esto se echó por la borda con las PVZH en 2007.
De no corregirse semejante entuerto el impuesto se tornaría insoportable, quizá ruinoso. Tras la corrección anda el proyecto de ley #18.070 que redactaron las principales organizaciones del sector agropecuario, Ministerio de Agricultura y Ganadería incluido y por cuya aprobación pujan con denuedo, sin pretender dejar al desamparo las arcas municipales.
Cabe anotar que una vez desprovisto el factor de corrección del sentido asfixiante, su aplicación no se haría en forma masiva a toda finca de uso agrícola o pecuario sino solo a aquellas cuyo valor fijen las nuevas PVZH. Una vez actualizados los avalúos, los municipios podrán recaudar dos o tres veces más que los montos actuales.
Hay piedras en el camino de esta reforma. Las han puesto políticos con una visión de corta distancia y “de alcantarilla y plazoleta” que se sienten caciques de un territorio.
Plantean la suerte del expediente #18.070 como un pulso en el que se juega el dominio de un sector sobre otro cuando lo pertinente, lo inteligente es ver en el crecimiento y la presencia lozana y pujante del sector agropecuario —la tercera parte del territorio nacional— una matriz de estabilidad económica, social y política que pueda contribuir a las arcas municipales más que hoy.
Acogotar a las fincas de vocación agrícola o pecuaria y exponerlas a la artrosis financiera o a la misma ruina, conspira contra los intereses cantonales de largo plazo.
El reajuste del factor de corrección en el monto que impulsan los diputados municipalistas no rescata los principios de proporcionalidad y sentido realista del gravamen, que seguiría marcado por su tono confiscatorio.
El sector agropecuario se rebela contra este sentido expoliatorio que deformó la versión original del impuesto sobre bienes inmuebles. Por eso se ha convocado a la gran concentración de protesta en las calles de San José este 31 de julio.

Alvaro Madrigal