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Chile, que presenta una de las brechas de aprendizaje más amplias entre estudiantes de altos y bajos ingresos, ha puesto en marcha el programa “Enseñanza Chile”, la primera adaptación en América Latina del exitoso modelo “Teach for America” (de Estados Unidos)


Podemos tener las nuevas ideas que han faltado

A medida que entran en las instituciones los nuevos ministros y otros jerarcas van encontrando lo que era esperable: el resultado de los yerros técnicos y administrativos, el desorden, las trabas…
“Llevan tan solo tres días en su nuevo cargo, pero han tenido que entrar a apagar incendios que dejó el último Gobierno”, dice una nota de este medio el miércoles pasado.
El caso del Ministerio de Educación es un claro ejemplo. Sonia Marta Mora, jerarca del MEP que hereda una huelga por algo que no fue su responsabilidad, afirmó que al llegar al Ministerio, las cosas no eran como se las indicó Leonardo Garnier, su predecesor.
Pero no tendrán tiempo las nuevas autoridades para lamentarse porque los costarricenses, muy cansados de soportar los problemas, exigen que alguien ponga rumbo al país de modo que atienda sus necesidades.
Habrá que acudir a nuevas formas de dar saltos cualitativos y cuantitativos en muchos aspectos.
Volviendo al tema de la educación, por ejemplo, veamos una acción innovadora que, si no fuera la que más nos conviene, podría adaptarse o utilizarse otra, pero no quedarnos en el retraso.
Chile, que presenta una de las brechas de aprendizaje más amplias entre estudiantes de altos y bajos ingresos, ha puesto en marcha el programa “Enseñanza Chile”, la primera adaptación en América Latina del exitoso modelo “Teach for America” (de Estados Unidos) que consiste en reclutar jóvenes recién graduados de las más prestigiosas universidades e invitarlos a enseñar (dar clases) durante dos años a niños de escuelas vulnerables (zonas de pobreza), antes de dedicarse a su profesión donde ellos quieran.
Enseñanza Chile sigue un proceso de selección riguroso que permite identi?car a los egresados universitarios con competencias para convertirse no solo en buenos docentes sino también en líderes y emprendedores sociales.
El “Teach for America” parece que ha sido muy exitoso y el “Enseña Chile” se lleva a cabo en asocio con el BID.
¿Por qué no intentar innovaciones de este tipo u otras en Costa Rica?
De sus buenos resultados se beneficiarían todos. Los niños porque darían un salto cualitativo en su formación, los jóvenes recién graduados por vivir una experiencia muy enriquecedora, los educadores porque también podrían favorecerse de la experiencia, y el país en general porque disminuiría la brecha de aprendizaje entre estudiantes de altos y bajos ingresos.
Es urgente el uso de la imaginación como recurso para avanzar en medio de las dificultades y este inicio de siglo, tan marcado por ellas, tiene también las características innovadoras para construir el progreso de las sociedades.

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