Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 6 Octubre, 2014

El país que más participa en guerras exógenas es Estados Unidos


Otra vez la guerra

La semana pasada descubrí a los uigures y mi investigación me llevó a los kurdos, el pueblo que está siendo obligado a huir de Irak, atacado por el Estado Islámico (EI).
El pueblo kurdo viene de una región que no le pertenece. La zona llamada Kurdistán se encuentra en Turquía, Siria, Irak e Irán y un pedacito en Armenia.


Después de la Gran Guerra, con el Tratado de Sévres que nunca se ratificó, les iban a dar un tercio de sus tierras sin las áreas fértiles ni las de pastoreo. El Tratado de Lausana les negó un país, a pesar de que su etnia es el mayor pueblo del mundo sin Estado y la minoría étnica más grande de Oriente Medio.
Su historia es similar a la de los palestinos, que también son musulmanes en su mayoría, y tampoco son dueños de sus tierras ancestrales.
Los kurdos tienen su propia lengua. No son árabes, son indoeuropeos, y, casi todos, musulmanes suníes. En este pequeñísimo país centroamericano no manejamos las diferencias entre las diversas ramas del Islam. Comparémoslas con las múltiples divisiones del cristianismo que van desde el catolicismo apostólico y romano (con todas sus tendencias) hasta el protestantismo con todas sus variantes. No sabemos nada.
Dentro del pueblo kurdo también hay diferencias. Están los políticos, como Abdulah Ocalan, que fundó en 1978 el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y otros que, en 1995, promulgaron el Parlamento Kurdo en el exilio en La Haya; los guerreros que iniciaron una lucha en Irak en 1961 y se alzaron de nuevo en 1991, también la fracción armada del PKK que peleó contra el gobierno turco 1984; y los civiles, víctimas masivas, que están siendo desplazados de Irak, Siria y Turquía a causa del terrorismo del EI.
El mundo está indignado con los horribles asesinatos de civiles occidentales a cargo de este grupo fundamentalista, que se enorgullece de documentar, audiovisualmente, las decapitaciones de sus víctimas. Es asqueroso y primitivo. También es una provocación por parte de esta organización que desea que Occidente se involucre, una vez más, en una guerra que no les pertenece.
Cada vez que esto sucede (que los estados más poderosos del mundo se mezclan en un conflicto armado ajeno) unos pocos se enriquecen obscenamente y muchísimas víctimas pierden sus casas, su cotidianidad, su familia y hasta su vida.
Bulgaria acaba de enviar 1.800 fusiles Kalashnicov al gobierno de Bagdad para que les sean entregados a los milicianos kurdos del PKK. Estados Unidos también está “ayudando” a esta organización a deshacerse de los yihadistas.
Lo curioso es que el PKK es considerado por el gobierno norteamericano como un grupo terrorista. Y no apoya a su líder, Ocalan, condenado a cadena perpetua en Turquía, cuyo estado de salud es deplorable.
El país que más participa en guerras exógenas es Estados Unidos. Sus intereses económicos son múltiples. No lo digo yo: lo dicen ellos mismos. La película de 2007 de Mike Nichols (director de “El Graduado” y “¿Quién le teme a Virginia Woolf?”) “Charlie Wilson’s War”, nos ilustra sobre el conflicto de Afganistán. Recomendada.

Claudia Barrionuevo

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