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Jueves 14 Marzo, 2013

Costa Rica necesita, pero sobre todo merece, más lugares de esparcimiento como la nueva Ciudad Deportiva que por fortuna hoy tenemos en Hatillo


¿Oportunidades o actitudes?

Tenemos gente realmente valiosa en nuestro país. ¿Qué nos falta? ¡Oportunidades inclusivas y salir a buscar las oportunidades existentes!
Entre definiciones impalpables de coraje, determinación, perseverancia, firmeza y hasta ambición y obstinación, se gestan emprendedores y emprendedoras del deporte que deben ser ejemplo para cada uno de nosotros como testigos de los Juegos Centroamericanos 2013 que dichosamente estamos viviendo en nuestro país.
Mujeres y hombres valientes, a los que no pocas veces llaman irresponsables, deciden cada día renunciar a la “comodidad” de un puesto que no les demanda exigencia intelectual y de total entrega profesional, para luchar por sus ideales y proyectos que para muchos suponen ser irrealizables.
Niños y niñas orientados desde corta edad a superar barreras; jóvenes y adultos con disposición a sacrificarse hoy, para ir detrás de lo que esperan conseguir mañana; abuelos de nuestros hijos guardando la esperanza de ver realizados sus sueños de 20 años atrás; adultos mayores que le apuestan a una sociedad consciente de una pirámide poblacional que se está invirtiendo.
Olvidémonos de historias fastidiosas de género, edad o clase social. En Costa Rica hay gente con malas intenciones, pero somos más los que tenemos las aptitudes y las actitudes para marcar la diferencia en nuestra sociedad respecto a los que quieren podrir nuestra firmeza de ambicionar estar mejor, lo que nunca estará de más es la buena vibra y las “posibilidades reales” que generan las oportunidades… imagínense el efecto multiplicador si esas oportunidades son inclusivas.
Costa Rica necesita, pero sobre todo merece, más lugares de esparcimiento como la nueva Ciudad Deportiva que por fortuna hoy tenemos en Hatillo.
Precisa más y mejores alternativas de juegos en las que no se requiera supervisión familiar al mejor estilo de “las cadenas de perrito” que se ven en la calle, pero sí en las que los padres puedan ser partícipes y actores en las vidas de sus criaturas.
Las nuevas generaciones merecen vivir la experiencia de brincar dentro de un saco; deben si no saber maniobrar, al menos sí saber lo que es un hula–hula, beber agua de una manguera, jalar cuerdas en sentidos contrarios y derribarse entre ellos, caerse de sus bicicletas o de sus patines, construir castillos en la playa, volar papalotes (cometas), tener la oportunidad de ser “payasos” y no solo “superhéroes”.
Como país “podemos”, pero no “debemos” permitirnos que el acceso a oportunidades de juegos, deportes y actividades sanas duren 30 años en llegar a Heredia, Puntarenas o a provincias como Guanacaste que ciertamente es más privilegiada en escenario natural para el impulso de estas actividades que la GAM, por ejemplo, pero donde las necesidades no deben ser desestimadas porque en verdad la pobreza de las zonas rurales hace que la primera ventaja no impacte como quisiéramos a los menos favorecidos económicamente en esos lugares del país.
No son “de actitudes” sino “de oportunidades insuficientes” de las que estamos siendo “víctimas” pero también “victimarios” cuando no salimos a buscar esas oportunidades.

Alejandra Esquivel Guzmán
Gerente general, Corporación Álvarez y Marín
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