Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 4 Junio, 2013

El señor Ministro de Relaciones Exteriores debe llamar al Embajador francés y exigirle una manifestación pública de un funcionario del Gobierno (por decir que Costa Rica es paraíso fiscal)


TROTANDO MUNDOS

Ofensa gratuita de Francia

De nuevo Francia ofende el prestigio de Costa Rica, causándole un serio daño a su imagen internacional. Pascal Canfin, (más apropiado Canfinflas), Ministro de Desarrollo francés, se deja decir que Costa Rica es un paraíso fiscal y que nos va a castigar. Debería saber lo que es un paraíso fiscal, y que Costa Rica no lo es, pero no le interesa. Necesitaba un país de renombre para ser oído. Como el nuestro es muy respetado en el ámbito empresarial internacional, su rebuzno atrae mucha atención.
Su empeño en frenar la fuga de capitales de un país en franca decadencia, cuyo Gobierno pretende gravar la producción con un 70% para compensar los desaciertos de sus gobernantes, no admite este tipo de ofensas infundadas. ¿Que se puede esperar de un país que se opone al inglés como idioma común europeo porque sigue soñando con que el francés- lengua muerta- tenga la hegemonía?
Para Costa Rica esta es la continuación de la saga que comenzó el ex –Ministro Zúñiga cuando embarcó a su ex –Viceministra a mentirle a la OCDE, causándole enorme daño a la reputación del país. Su intención era dañar la imagen internacional lo suficientemente como para que las fuerzas vivas apoyaran una reforma fiscal desmesurada. Algunos, como La Nación, se tragaron el anzuelo.
El tiro no le salió a Zúñiga, pero dejó al país en una lista de “jurisdicciones no cooperantes” hasta que la OCDE se dio cuenta de que la habían embarcado.
Poco después, la susodicha ex –Viceministra visita Francia y de allí sale la declaratoria de Paraíso Fiscal que nos endilgó ese país. Como eso era parte del plan, Hacienda no nos defiende y el estigma se queda flotando en el ámbito internacional por un buen rato.
Después de que Zúñiga deja el Ministerio, el Gobierno ha venido satisfaciendo requisitos de la OCDE- que, entiéndase bien, desde entonces se había dejado decir que NO somos un paraíso fiscal- y ha implementado medidas de transparencia adicionales a las válidas que ya tenía en posición antes de que empezara esa innoble campaña.
En este segundo ataque francés al menos Hacienda ha salido a sacudirse, negando que seamos un Paraíso Fiscal. Pero eso no basta. El Gobierno debe entender que este tipo de desprestigio no es pasajero; que daña seriamente la imagen del país ante la inversión extranjera. Y que el daño no se va fácilmente, aunque luego se hagan las aclaraciones pertinentes. Sí fuera tan solo la inversión francesa la que afecta, sería olímpico, pero desafortunadamente estas persecuciones asustan también a inversionistas de otras latitudes.
Aunque ya Laurente Estrade, un diplomatiquito francés en Centroamérica, aclaró que Costa Rica había sido retirada de la lista negra francesa (la de Zùñiga) desde el 1 de enero de 2012, el daño nuevamente está causado. El señor Ministro de Relaciones Exteriores debe llamar al Embajador francés y exigirle una manifestación pública de un funcionario del Gobierno francés de igual o superior categoría a Cantinflas, para tratar de mitigar el daño.
Simultáneamente debe pedirle a la OCDE que se manifieste, aunque Francia sea uno de sus dueños. Para eso se le ha cumplido a cabalidad con sus exigencias.

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.
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