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APM Terminals ha transferido la responsabilidad de la realización de las obras para la nueva terminal de contenedores en Moín, al consorcio internacional Van Oord – BAM, de amplia experiencia. La finalización en el tiempo previsto de esta obra marcaría un hito en el país


Obras comienzan salvando dificultades

Los acostumbrados problemas que en el país han convertido algunas obras públicas en un largo vía crucis por escollos o tropiezos por múltiples causas no previstas o solucionadas con anticipación, parece que no atrasarán las obras para la nueva terminal de contenedores en Limón.
La empresa APM Terminals esperó primero mucho tiempo para que se lograran resolver favorablemente para ella diferentes asuntos relacionados con la concesión y ahora, una vez conseguida la misma y autorizada para el inicio de obras, ha transferido la responsabilidad al consorcio internacional Van Oord – BAM.
Este cuenta con gran experiencia y es de suponer que antes de aceptar la responsabilidad haya tomado en cuenta posibles dificultades y planeado planes B o C para ir avanzando sin tropiezos.
Esto marcaría un hito en el país, en el caso de que la terminal realmente se logre concluir en el tiempo previsto.
Una primera piedra en el camino se ha presentado por la dificultad de obtener cierta materia prima, pero ya se había planeado la alternativa para poder avanzar.
Una nota de este medio ayer da seguimiento al inicio de las obras y es deseable que todo se desarrolle según lo planeado.
Esto por cuanto será muy importante para Costa Rica contar con la megaterminal, ponerse así al día en materia portuaria, a la vez que seguir impulsando el proceso paralelo de llegada de inversión a la provincia, de generación de empleo y punto de partida, en general, para un cambio de las condiciones de vida de los limonenses.
Por ahora, un primer tropiezo que pudo haber significado retraso, debido al cierre del Tajo Asunción, aparentemente había sido previsto desde el inicio en los diseños, de modo que se pudiera utilizar canto rodado (piedras de río) en lugar de piedra viva.
En dos o tres semanas comenzaría también un dragado a fin de obtener un canal con 16 metros de calado que permitirá la entrada a Moín de buques con más de 10 mil contenedores.
La primera fase de esta terminal contempla la construcción de dos muelles.
El gran cambio que la megaterminal significará para el país en materia de exportaciones e importaciones, deberá acompañarse de proyectos bien diseñados y desarrollados para que Limón obtenga un desarrollo que lleva demasiadas décadas esperando.

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