Bruno Stagno

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Lunes 11 Marzo, 2013

No somos uno más del montón (II)

En una columna anterior (25 de febrero 2013), erróneamente le atribuí a la recién iniciada administración del Presidente Enrique Peña Nieto la disparatada idea de negociar un Acuerdo de Asociación entre México y los países integrantes del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).
También critiqué a la administración Chinchilla Miranda por no oponerse a dicha propuesta que desmerece el Acuerdo de Asociación Estratégica suscrito entre Costa Rica y México el 30 de julio 2009 durante la segunda administración Arias Sánchez.
Actualmente resido en Nueva York, donde tengo el privilegio de encontrarme casi a diario con amistades y demás de todas las latitudes y longitudes.
La semana pasada, casualmente me encontré con unos amigos de México que me sacaron de mi error. Lo que nunca me imaginé, independientemente de mis otras críticas a la política exterior de la administración Chinchilla Miranda, es que la “inspiración” de tal disparate vino de Costa Rica.
Como argumenté anteriormente, una relación es estratégica solo en la medida que tiene algo de especial o excepcional, no si es la regla y no tiene distingo alguno. Al abogar por la homogeneización con nuestros socios del SICA, lo único que la administración Chinchilla Miranda está logrando es hacernos uno más del montón para México. Costa Rica ciertamente merece algo mejor.
El 5 de marzo 1946, Winston Churchill pronunció su famoso discurso “The Sinews of Peace” en el cual acuño el término de telón de acero (“Iron Curtain”) para referirse al muro de opresión y agresión creado por la Unión Soviética y sus satélites en Europa Central.
En dicho discurso, Churchill también abogó por “una asociación fraternal… una relación especial” entre el Reino Unido y los Estados Unidos.
Lo hizo reconociendo implícitamente que el Reino Unido era una potencia en ocaso al decir que Estados Unidos había tomado el relevo al encontrarse en “el pináculo del poder”.
Al terminar su discurso, la imagen del Presidente Harry Truman abrazando y aplaudiendo a Churchill inmortalizó lo que sería una relación transatlántica privilegiada entre ambos países que aún sigue vigente.
Al oponerme a la homogeneización de nuestra relación estratégica con México, no lo hago por oposición a nuestros socios en el SICA.
Cultivar y desarrollar una relación privilegiada con uno u otro socio especial no desmerece las relaciones que uno pueda tener con otros socios.
Churchill mismo lo expresó claramente al preguntarse si “tal relación especial sería incompatible con otras lealtades”, respondiendo con un no categórico. Incluso hizo referencia a las alianzas —aún vigentes—cultivadas entre el Reino Unido y Portugal desde 1384 o entre Canadá y Estados Unidos desde 1940.
En las ocurrencias, no hay estrategias. En las improvisaciones, proliferan los errores. Un país desarmado (y agredido) como Costa Rica, simplemente no puede permitirse el lujo de una política exterior que adopta el camino más improvisado.


Bruno Stagno Ugarte