Millonario error frena refinería
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Renunció Jorge Villalobos, presidente de Recope

Millonario error frena refinería

Hubo conflicto de intereses con socio chino, asegura Contraloría

Jorge Villalobos renunció ayer a la presidencia de Recope por un millonario error en el proyecto para construir una nueva refinería en Moín, una obra otorgada al consorcio Soresco, creado en conjunto con la China National Petroleum Corporation International (CNPCl).

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Uno de los problemas principales del proyecto fue el hecho de que hubo un conflicto de intereses en la contratación de la empresa que realizó el estudio de factibilidad para la obra, según la Contraloría General de la República.
Además hubo inconsistencias en ese estudio, el cual se usó como base en las consultorías internacionales, por $50 millones que contrató la empresa estatal posteriormente para dotar al país de una planta procesadora de crudo.
Tras conocer el error cometido, en Recope respondieron que tratarán de subsanar los cuestionamientos contra el proyecto para procurar rescatarlo.
La Contraloría, por su parte, le impidió a Recope utilizar el estudio cuestionado y todos aquellos que se elaboraron posteriormente con base en este.
Mientras tanto, el Gobierno quedó sorprendido por el hecho de que el proyecto avanzara con “errores tan evidentes” según lo dicho ayer por René Castro, quien a pesar de ser el rector en materia de energía, aseguró no tener responsabilidad en este asunto, pues es un tema que viene del Gobierno anterior.
A su vez, Castro le exigió a Recope presentar en seis meses un plan b al fracasado plan de refinería, que incluya un nuevo estudio de factibilidad y opciones para acelerar la producción masiva de biocombustibles.
El error que cometió Recope, fue el de no percatarse que hubo un conflicto de intereses, dado que la empresa China Huanqiu Contracting and Engineering Corporation, a la que se le encargó el estudio de factibilidad, pertenece al mismo grupo que CNPCI, según la investigación de la Controlaría.
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La casa matriz de ambas empresas es China National Petroleum Corporation, determinó el órgano contralor, con base en información que había presentado Huanqiu en 2005, cuando participó en el concurso para precisamente elaborar estudios de factibilidad para la refinería.
“Al ser el estudio realizado por la empresa Huanqiu, que pertenece al (mismo) holding, no se pueden garantizar la imparcialidad, objetividad e independencia de los resultados del estudio”, sentencia el ente contralor.
El estudio fue la principal justificación, con base en la cual el Gobierno concluyó que el proyecto, valorado en unos $1,3 mil millones, sería o no rentable.
En este caso, el análisis determinó que la rentabilidad de la obra era del 16,3%, justamente la que se había exigido para continuar adelante.
Para evitar un resultado sesgado en el estudio, la Contraloría le había exigido a Recope que garantizara que lo realizara una empresa ajena a las partes interesadas en la refinería.
Adicionalmente, se encontraron inconsistencias en el análisis de factibilidad elaborado por Huanqiu, incluso el hallazgo de que en los costos del proyecto no se incluyeron ni los terrenos de las instalaciones de Moín, en los cuales iba a construirse parte del proyecto, ni los tanques de almacenamiento existentes.
En este caso, el total del valor de esos activos se cargaría a la cuenta de Recope, o sea las cuentas de los consumidores costarricenses.
No se supo tampoco cuáles fórmulas y procedimientos de cálculo se utilizaron en la determinación de los ingresos y egresos de los flujos de caja, de modo que hubo una sobreestimación de la rentabilidad del proyecto.
El contrato con CNPCI para impulsar la refinería fue avalado por la Contraloría en setiembre de 2009, luego de varias consultas legales, asegura Recope.
La refinería la promueve el país en asociación con China, desde que se establecieron las relaciones diplomáticas entre ambos, en junio de 2007.
Hay otras dudas acerca del proyecto, tal como lo señaló LA REPÚBLICA en una serie de preguntas, publicada el 3 de este mes, incluso una precisamente acerca de un conflicto de intereses entre la consultora Worley Parsons, que también participó en los estudios de factibilidad, dada su relación con CNPCI.
En una respuesta, enviado a LA REPÚBLICA cuatro días después, el vocero de Recope, José Mario Guzmán, aseguró que Worley Parsons es una consultora mundialmente conocida y por eso sumamente profesional.
Sin embargo, no negó que esa consultora tenga relación con empresas vinculadas al grupo asiático socio de Recope.

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Danny Canales
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