¿Medidas impopulares?... no… ¡Inteligencia!
Enviar

Hacer la reforma del Estado no debería ser impopular, sino un plan bueno y creativo que entusiasme a la población en torno a él


¿Medidas impopulares?... no… ¡Inteligencia!


En la mente de los candidatos a la presidencia de la República para el periodo 2014 – 2018 debe, indudablemente, estar la necesidad de bajar el gasto público y esto implica reducir las planillas de ese sector, como lo explica una nota de este medio ayer.
Otto Guevara habla de parar la contratación y tomar medidas heroicas. Luis Guillermo Solís dice que hace falta una reforma salarial en busca de mayor equidad y que el análisis debe hacerse institución por institución porque el problema no es igual en todas. Johnny Araya afirma que la solución pasa por tener un Estado fuerte y rector que garantice una mejor distribución de la riqueza.


Cada uno, de acuerdo con sus ideas, expone lo que considera serían las soluciones. Sin embargo, habrá que ver el programa de gobierno de cada uno y la forma en que se piensa atender este problema.
Hacerlo no debería ser impopular, sino un plan bueno y creativo que entusiasme a la población en torno a él. Recordemos que hay mucho dinero público que se está mal administrando y perdiendo por falta de controles. Los contribuyentes estarían felices de ver que esto acabe.
Por un lado, deberán definir en cuáles instituciones no se puede reducir personal porque quizás deba aumentarse (el caso de hospitales, policía o escuelas, porque la población aumenta y con ello la demanda del servicio).
En cuáles debe detenerse completamente la contratación y cuáles instituciones deberían fundirse o cerrarse para eliminar duplicidades. Se ha venido engordando al Estado por clientelismo político.
Todo esto debe acompañarse de una profunda reestructuración que convierta a las entidades en eficientes, midiendo el rendimiento del personal y la calidad del mismo, uno a uno, tal como lo hace el sector privado.
Si bien las reglas bajo las cuales funcionan lo público y lo privado son diferentes (uno maneja recursos públicos y el otro privados) hay algo común a ambos y es el buen rendimiento que ha de tener el personal.
Esto debe medirse en las instituciones públicas para ver dónde están sobrando plazas y dónde son necesarias, y hacer los traslados necesarios tomando en cuenta la experiencia del personal y su posibilidad y disposición de capacitarse. La flexibilidad será clave.
Por otra parte, no olvidemos que es el Ejecutivo el responsable de los nombramientos correctos en Ministerios y Presidencias Ejecutivas, no para deteriorar las entidades, como ha venido sucediendo, sino para ponerlas a funcionar como corresponde.
Es decir, que es una doble y compleja labor, en este aspecto, lo que espera al candidato que llegue al poder. Sería por ello, de suma importancia saber si ha trabajado en el plan para lograr esta reforma del Estado y cuándo piensa darlo a conocer.

 


Ver comentarios