Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 14 Octubre, 2015

El trabajo humano, físico y mental es la base del proceso productivo, sin el cual este no se da

Pizarrón

Lucha económica y sindicatos


En el proceso productivo es natural que el capitalista, dueño de los medios de producción, trate de obtener la mayor ganancia posible. La organización de su proceso productivo lo lleva a intensificar al mayor grado posible todos los elementos del proceso del trabajo y la producción, para lo que contrata trabajadores, su elemento clave en la generación de la producción y de la riqueza productiva.
El trabajo humano, físico y mental es la base de este proceso productivo, sin el cual este no se da.


La contratación de trabajo en el régimen capitalista se hace sobre la consideración de trabajadores libres, libremente contratados, no de esclavos.
Al inicio de esta relación, a los trabajadores se les consideraba iguales a los patronos en su condición civil, por lo que las relaciones laborales se regulaban por la legislación civil y el trabajo se valoraba como un alquiler de servicios, y así se pagaba.
En el siglo XIX desde la Legislación de Carrillo hasta 1943, cuando se aprobó el Código de Trabajo así se reconoció en Costa Rica.
Los trabajadores en Europa desde finales del siglo XVIII, en el XIX y XX, lucharon por mejorar sus condiciones mínimas de trabajo, rebajar las jornadas que eran extenuantes, hasta establecer la jornada de 8 horas diarias, en 1886. En Costa Rica se logró en 1920.
También lucharon por mejorar las condiciones de trabajo, las de seguridad e higiene ocupacional en las fábricas, por mejorar los salarios y los pagos extras, regular el trabajo nocturno, el trabajo de niños y de mujeres entre otras preocupaciones. Hoy se amplían estas reivindicaciones con las convenciones colectivas, con anualidades, zonajes, y otros estímulos económicos o pluses.
Históricamente, se puede decir que los patronos siempre han luchado por aumentar la jornada de trabajo y reducir los salarios, y los trabajadores por rebajar la jornada y aumentar los salarios.
Estas luchas fueron, en muchos casos, espontáneas, surgidas de la necesidad ante la explotación brutal y el mal trato social. Algunas de ellas se enfilaron erradamente contra la máquinas y se pedía su destrucción y daño creyendo que eran las culpables de los males sociales de los trabajadores, como se dieron en Costa Rica algunos a principios del siglo XX.
Luego, fueron dirigidas políticamente por socialistas, comunistas y anarquistas enseñándoles a los trabajadores la necesidad de su organización clasista, en sindicatos y en partidos obreros, con la intención de tomar el poder, o de destruir el poder burgués imperante, para poder acabar con ese orden de explotación social, económico y político y hacer surgir un nuevo orden social más justo y más democrático.
Se orientó, primero, a los trabajadores a organizarse en sindicatos para que allí aprendieran, “escuelas de socialismo”, a luchar por lo suyo, en segundo lugar, a luchar solidariamente unidos, como clase, porque la clase capitalista actuaba unitaria frente a los trabajadores con el Estado y gobierno y con las cámaras asociativas de los capitalistas, y, tercero, a organizarse en el partido político de la clase obrera, que representara sus intereses, frente a los partidos políticos de los grupos burgueses y capitalistas para arrebatarle el poder en la lucha democrática, si se permitía, o para organizar la fuerza social capaz de derrumbar, en el campo político o por la movilización obrera, dicho poder, y asumirlo la clase trabajadora.