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Lío polaco
Los anfitriones se jugarán la clasificación a octavos ante los checos

Ganar o ganar. Es el idioma de los polacos desde ahora.
El boleto para seguir con vida en la fiesta del fútbol que se vive en su país no tiene más números que una victoria para los anfitriones.
El juego ante República Checa el próximo sábado cobró aires de intensidad, luego de la paridad en el resultado de los polacos ante los rusos, ayer.
Dos juegos, dos empates, es lo que suman los albirrojos. 1-1 ante Grecia en el juego inaugural. Mismo marcador ante Rusia. Dos puntos y terceros de un grupo A que sin equipos de renombre le pone intensidad al cierre.
Los rusos llegaron como favoritos para dejarse el juego ante Polonia, y cada vez que decidieron hacer su fútbol de toque mostraron su clara superioridad.
Sin embargo, cuando el público esperaba ese tanto a ras de suelo, llegó de la forma menos esperada, por el aire. Imperdonable para los albirrojos siendo una de las tácticas que mejor dominan.
El goleador sorpresa de la Euro, Alan Dzagóev, se elevó para de un cabezazo mandar el balón a descansar en la red.
Excelente centro de Andrey Arshavin, gran olfato de Dzagóev y pésima la marca de los anfitriones.
Después del paso por los camerinos se presentó el mismo papel. Rusia al toque, los polacos explotando su velocidad para ir al frente.
Iban al ataque los rusos, con el balón en los pies de su figura Arshavin cuando la perdieron y en la contra apareció Blaszczykowski para con un zapatazo de izquierda marcar el empate. Golazo del jugador del Borussia Dortmund, que les daba vida a los suyos y cumplió con lo que pedía su entrenador.
“El objetivo era no perder frente a Rusia”, dijo al término del juego Franciszek Smuda. Se dio y ahora el grupo A queda encendido y a la espera de la última jornada.

Dinia Vargas
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