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ANALISIS
Tasas altas, menos inversión y menos empleo, es lo que viene
Lento

Mayor endeudamiento del Estado es la causa

El plan de Edgar Ayales, el ministro de Hacienda, de pedir dinero prestado en los mercados internacionales es el menos malo, en comparación con las demás opciones que tiene, para financiar el Estado.
Sin embargo, existe el riesgo de que, una variación futura en el tipo de cambio, extinga el beneficio de esta iniciativa.
Además, el plan de pedir el dinero en el exterior producirá casi el mismo efecto en la economía nacional que pedirlo localmente —o sea, un alza en las tasas de interés pagaderas por los prestatarios costarricenses, con el efecto de desestimular la inversión, lo cual a su vez afecta el empleo.
Este fenómeno lo estamos ya viviendo, con los incrementos en la deuda del Estado en los últimos tres años, por cierto la actividad económica se contrajo en promedio un 2% en el segundo cuatrimestre del año.
Mientras tanto, el Gobierno no quiere lidiar con el problema fundamental de los excesivos gastos del sector público, los cuales crean la necesidad de pedir tanta plata prestada.
No se trata de una crisis, dado que el monto del endeudamiento nacional está todavía lejos de los niveles en que se encuentran Estados Unidos, Italia o Grecia.
Pero el problema cada vez se pone peor, dado que el endeudamiento del Estado sigue creciendo año tras año.


Menos malo, pero más complicado

El plan de sufragar aproximadamente la mitad del déficit del Estado tras la venta de bonos en los mercados extranjeros es preferible a la opción, de que se pida más dinero en el mercado nacional, la cual del mismo modo impulsaría hacia arriba las tasas de interés del sector privado, dado que las pagaderas en el exterior son menores.
Sin embargo, la iniciativa corre el riesgo de que una variación en el tipo de cambio elimine el principal beneficio —todo esto sin lidiar con el problema básico de los gastos excesivos del sector público.
Además, pedir dinero en los mercados globales en las condiciones actuales del país, implica varios costos administrativos, dada la complejidad del plan, que funcionaría de la siguiente forma:

* Edgar Ayales, el ministro de Hacienda, necesita unos $2 mil millones, dado que este es el monto que el Estado va a gastar este año, más de lo que recibe en impuestos.
* Ayales pide la mitad de este monto en dólares, en los mercados extranjeros, con la ventaja de que la tasa de interés pagadera allá es de alrededor de un 5%, gracias a la abundancia de dólares que circula en el mundo, en vez del 10% en promedio, si se pidiera ese monto en el mercado local.
* Cuando recibe los dólares, Ayales tiene que cambiarlos a colones, para pagar los salarios de los funcionarios, los cuales conforman más del 80% de los gastos del Estado.
* Para obtener los colones, acude al mercado local, donde la nueva demanda para el colón causa que el valor de la moneda nacional suba, ante el dólar.
* Por su parte, Rodrigo Bolaños, presidente ejecutivo del Banco Central, no va a permitir un alza en el valor del colón, la cual afectaría las exportaciones, incluido el turismo, según declaraciones suyas anteriores.
* En este caso, Bolaños imprime más colones, para mantener el tipo de cambio al nivel actual de unos ¢500 por $1.
* La inyección de los nuevos colones en el mercado nacional impulsa la inflación, dado que hay demasiados billetes, en comparación con el valor de la producción nacional.
* Bolaños tampoco va a permitir que la inflación suba, según lo que ha afirmado.
* En este caso, él emite bonos para chupar el exceso de colones.
* Para incentivar a los ahorrantes a comprar los bonos, Bolaños tiene que ofrecer tasas más altas, de las que el mercado pagaba antes.
* Cuando el Estado chupa más dinero, hay menos recursos para el sector privado, así que la inversión productiva disminuye, y hay menos nuevos puestos de trabajo.
* El riesgo que corre Ayales, y al final todos los costarricenses, es que cuando llega la hora de cancelar la deuda en dólares, el colón esté depreciado, así que tendríamos que pagar más colones; en este caso, se extinguiría el beneficio de las tasas menores, que obtuvo el país en el momento en que se endeudó.
* Sin embargo, nadie tiene una bola de cristal, que nos permita pronosticar el tipo de cambio en el futuro, así que por ahora, pedir el dinero prestado en el extranjero, es el plan menos malo.

Oscar Rodríguez
[email protected]

Fred Blaser
Co presidente
República Media Group
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