Macarena Barahona

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Sábado 23 Junio, 2012


Cantera
La trocha: el fraude a la Patria

El sentir que una o uno pertenece a una colectividad, a una esencia viva de un concepto, que se vive más que se aprende, es como un olor a patria, a tierra mojada por la lluvia, a calor de pampa, a frío del Cerro de la Muerte, a olores de aceites de coco en las ollas de Mrs. Macario.
Son las amalgamas de ritos y recuerdos donde una se relaja y, sí, me siento tica, y amo este territorio: es decir, poseo una alegría infinita: tengo patria, nacionalidad, identidad, provengo de un camino, y prosigo.
Del mismo modo me hago cargo de un corazón responsable de los haberes y pertenencias que me corresponden; a este derecho de posesión que me da la Patria.
Pertenezco a una patria, y ella me pertenece, con sus cosas, en relación viva y profunda de sus cosas conmigo, sin rupturas ni separaciones, porque sin sus cosas: tierra, mar, ríos, aire, habitantes, memoria, historia, canciones, mis padres y abuelos, mi familia y amigos, no hay Patria ni Macarena.
No podemos separarnos en cosas aisladas; nos pertenecemos, nos definimos juntas porque nos conocemos y nos recordamos y fluyen los sentidos de mi Patria en mí.
Duele, como cavar un hoyo en el corazón, un golpe, un pozo de amargura cuando nos lastiman y nos violentan como objetos sin aprecio.
Los asaltos repetidos de políticos y funcionarios hacia los asuntos de todos, porque es de todos nuestra frontera norte, que siempre se avasalla sujeta a caprichos, a la avaricia del político y la manipulación de la ocasión… que siempre hace al ladrón.
Avergüenza y sonroja la dignidad la impunidad en nuestras aguas marítimas y más allá. Los barcos con bandera nacional siguen pescando en la doble moral de nuestros discursos ambientalistas, y se mueve la institucionalidad contra un líder ambientalista: Paul Watson fundador de Sea Shepherd Conservation Society, una organización defensora de los derechos de los animales marinos y que lucha contra la pesca ilegal: es cínico, hacemos gala de la mentira, la escondemos y nos reímos.
Así se golpea la dignidad de la Patria, abusando, manoseando, olvidamos que pertenecemos a nosotros mismos, nos envilecemos para dentro, como una aleta de tiburón cercenada del cuerpo de la Patria, como una trocha al lado del río San Juan. Así, por muchos fue desangrada la invisible vena de la Patria.

Macarena Barahona