Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 14 Agosto, 2012


Reflexiones
La economía de lo que no existe

Es claro que vivimos en mundo cada vez más complejo, interconectado y lleno de innovaciones. Vemos como una tras otra las generaciones de celulares, de computadoras personales y de aparatos electrónicos se suceden y cada nueva innovación hace parecer a las anteriores como si estuviéramos en la pre-historia. Quién hubiese anticipado el éxito del IPAD o de los teléfonos inteligentes SAMSUNG que vemos cada vez más en nuestras casas, oficinas y en general, en los consumidores de todo el mundo.
Para todos es claro que esos aparatos son innovaciones que se suceden con mayor celeridad y que producen grandes utilidades a unas cuantas compañías tecnológicas.
Vemos innovaciones en la industria eléctrica que permiten que lo que ayer fue un problema, tal el caso de la basura domiciliaria e industrial, hoy es una materia prima de gran valor para producir energía eléctrica a través de la gasificación mediante múltiples alternativas.
El viento, la fuerza del mar y la energía solar son hoy grandes potenciales para la generación de electricidad, algo que seguramente hace unos cuantos años solo era un sueño en laboratorios o en universidades.
Es por eso que cuando hablamos de innovación nos referimos a algo que no existe, que debe ser inventado, creado y trasladado al mercado.
La economía de lo que no existe es entonces la economía de la innovación, es precisamente el enfocarse en crear algo nuevo, nuevas empresas, nuevas instituciones, nuevas reglas del juego y diseños de política económica que garanticen el espacio a esos nuevos proyectos, ideas y productos. Lo que no existe y puede existir significaría que podríamos reconvertir nuestra agricultura intensiva en fertilizantes y plaguicidas basados en hidrocarburos y altamente tóxicos en bio-agricultura o agricultura verde. Podríamos innovar y crear una ciclo-vía en San José y garantizar que la ciudad es más limpia o podríamos manejar los incentivos públicos para reconvertir la flotilla de taxis y autobuses a vehículos carbono neutral o de mucho menor huella de carbono.
El diseño entonces de la política económica no debe enfocarse únicamente en la economía de lo que existe, debe vincularse con hacer mejores cosas y cosas diferentes.
Las nuevas ideas, los nuevos productos, las soluciones institucionales nuevas aún no existen por lo que debemos permitirnos soñar y pensar los instrumentos para fortalecer la innovación, fortalecer la ciencia y la tecnología y sobre todo, ser capaces de permitir a los nuevos empresarios emprendedores el soñar con las nuevas tecnologías y productos que permitan hacer realidad lo que no existe, ganando en productividad, competitividad y sobre todo, calidad de vida para nuestra sociedad.

Leiner Vargas Alfaro
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