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Es una condición realmente inaceptable de subdesarrollo la que tenemos en materia de conservación y buen uso del agua, que no guarda ninguna relación con el rápido crecimiento que se ha querido impulsar en el país


Inaceptable el rezago en lo relacionado con el agua

La vergonzosa e inaceptable ley de gestión del agua que hemos tenido en este país desde 1942, acaba, finalmente de ser sustituida por una nueva ley de Gestión del Registro Hídrico.
No se puede menos que preguntar cómo es que los gobiernos de las últimas décadas no hicieron lo necesario para empujar la actualización de esta ley. ¿Desconocían la importancia del agua y el pésimo manejo que se le estaba dando? ¿No pensaron en la situación en que estaban poniendo al país?
Sin embargo, no se hizo nada en forma oportuna y es recién ahora que el país cuenta con una nueva ley en este sentido.
Pero un enorme escollo no se ha vencido aún y, según parece, habrá que esperar un año para ver si se supera. Hablamos de que la nueva ley no puede entrar en vigencia hasta que se aprueben importantes reglamentos.
Ante la desastrosa situación de varios aspectos relacionados con la gestión del agua y las consecuencias de esto para el país preguntamos… ¿no hay formas de trabajar a otro ritmo de modo que la reglamentación esté lista pronto y no dentro de un año?
No hablamos de festinar reglamentos tan importantes como los relacionados con el manejo del agua. Lo que estamos diciendo es variar la lentitud que caracteriza a Costa Rica en asuntos de este tipo.
¿Deben ser los plazos tan largos como los mencionados en una nota de este medio el viernes anterior para poner en orden todo esto?
Comprendemos que es mucho el trabajo por hacer porque han sido muchísimos los años perdidos sin hacer nada. La responsabilidad recae sobre los que ignoraron el problema pero en la actualidad se debería acelerar todo.
Sabemos, sin embargo, que el nuevo ente rector que asume la Dirección Nacional de Aguas debe hacer desde el inventario de las fuentes existentes hasta el Plan Hídrico Nacional, sobre la base de lo cual suponemos que podrá recién otorgar permisos de explotación.
Una condición realmente de inaceptable subdesarrollo que tenemos en materia de conservación y buen uso del agua, que no guarda ninguna relación con el rápido crecimiento que se ha querido impulsar en el país, de múltiples instalaciones cuyo funcionamiento depende, entre otras cosas, de la disponibilidad del agua.
Más que lamentable.
 

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