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Se han producido diferentes “sismos” en la democracia costarricense, y es momento de comenzar, creativa y transparentemente, a encontrar caminos para seguir avanzando, en busca siempre de un justo medio que encauce las energías


Hagamos productivos los “enjambres”

El último “meneón”, de lo que podría considerarse una serie de fuertes “enjambres activados” en la vida política nacional de los últimos tiempos, el abandono de la campaña política del candidato del PLN, Johnny Araya, no debe verse con alarma. Es parte del proceso que deberá llevarse a cabo dentro de esa agrupación.
No entraremos a analizar la actuación, que ha sido interpretada, justificada, negativamente criticada y considerada en algunos casos un acto heroico y en otros un grave error.
Lo interesante es estudiar que han venido produciéndose diferentes “sismos” en esta un poco más madura democracia costarricense, y que es momento de comenzar, creativa y transparentemente, a encontrar los caminos y acciones que lleven a continuar avanzando y, sobre todo, a encontrar un justo medio que encauce las energías.
Estudiar o señalar cosas no tiene sentido casi si no es para aprender, comprender y evolucionar.
Nada bueno ni productivo habremos de lograr, como país, si no se logran fortalecer las agrupaciones políticas a su interior y si en ellas no sobrevive el más genuino espíritu de actuar para el bien común.
Cuando esto cambia, comienza a acumularse la energía que luego genera sismos o —esperemos que nunca— fuertes terremotos.
El camino puede ser visto desde distintas perspectivas y esto originar diferentes formas o ideas de cómo progresar. Lo importantes será que sepamos poner la inteligencia al servicio de diálogos permanentes de los que surjan soluciones consensuadas.
Decir que esto es imposible es admitir una incapacidad que no debemos aceptar en quienes optan por dedicarse a la política y a dirigir en algún momento el progreso del país.
El choque, los juegos sucios, los trasfondos grises, cuando ocurren, no son más que demostraciones de no contar con un programa capaz de entusiasmar a todos o no tener la capacidad de comunicarlo con acierto.
Sin embargo, Costa Rica tiene lucidez para superar cualquiera de estos inconvenientes.
La actual coyuntura es una gran oportunidad para ello. Solo es necesario convocar a todos al diálogo, sin excluir a nadie.
Tenemos un haber tan importante como lo es una población deseosa de contar con lo necesario para una vida digna y trabajar con ahínco para los mejores logros.

 

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