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ANÁLISIS

Reciclar diseño de concesión y usar crédito vial

Existe solución para San Ramón

Mal estado de camino obliga a darle prioridad

Luego de descartar la concesión para ampliar la carretera que lleva de la capital a San Ramón, el Gobierno debe concentrarse en el último año de su gestión a reparar ese camino.
No solo porque es el más transitado del país, con una circulación de más de 90 mil autos por día, sino también por el gran deterioro que sufre y que pone en riesgo la vida de los usuarios.
Para iniciar los trabajos con rapidez, lo primero que se debe hacer es reciclar el diseño de la fracasada concesión y realizarle algunas mejoras para aumentar su eficiencia.
En esa tarea es conveniente invitar a organizaciones expertas en materia de carreteras que ayuden tanto en lo técnico como en lo financiero.
En cuanto a los recursos, hay que meterle mano al millonario crédito vial que prestó el BID y que no se ha invertido en más de tres años que tiene de vigencia.
Otro tema al que hay que prestar atención es a la supervisión, que es en lo que más flaquea el Mopt.
No ponerle atención a la ruta a San Ramón en este momento podría condenar al país a millones de dólares en pérdidas y a la muerte de ciudadanos, en caso de que llegue a colapsar.
Cabe destacar que esa carretera lleva a sitios estratégicos, como el aeropuerto Juan Santamaría y está rodeada por una gran cantidad de industrias, zonas francas y urbanizaciones.
Pese a su importancia, la ruta no ha recibido un adecuado mantenimiento por años, por lo que sufre un importante deterioro.
El hundimiento que se produjo en las cercanías del residencial Los Arcos y el daño que sufre el puente del Virilla, conocido como “la platina”, son algunas de las secuelas de ese abandono.
La salida que tenía el gobierno a mano era dar la carretera en concesión por 30 años, para que la empresa privada la reparara y ampliara.
El proyecto comprendía una inversión de $524 millones y el cobro de un peaje de $4 por todo el recorrido por sentido para recuperar la inversión.
Sin embargo, la presidenta Laura Chinchilla rompió el contrato el lunes por la presión que hizo en contra del proyecto un grupo de ciudadanos que utilizan esa carretera. La tarifa de peaje fue el principal enojo.
A continuación se detallan los cuatro caminos que podrían permitirle al Gobierno tener una vía en buen estado, más amplia, de calidad y financiada.

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Danny Canales
[email protected]



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