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No hay que confundirse. No solo a la mandataria afectan los escándalos por supuesta corrupción y mala administración

Errores que pasan factura

Los escándalos de supuesta corrupción es lo que más le cobra a la presidenta Laura Chinchilla más de la mitad de los costarricenses, que tienen una opinión negativa de su labor.
Aunque hay otros factores importantes también mencionados por los nacionales como causas de su disconformidad —de acuerdo con la encuesta realizada por CID Gallup para LA REPUBLICA— como el encarecimiento de los bienes de la canasta básica, el crimen, la violencia y la inseguridad, la corrupción fue la queja principal.
No obstante, no hay que confundirse al respecto. No solo a la mandataria le están afectando los escándalos por supuesta corrupción. Les afectan también a gobiernos anteriores, causantes por inacción de que ese cáncer y la mala administración echaran tales raíces en Costa Rica, que florecieron dando señales claras en algunas instituciones, salieran a la luz pública y generaran, como consecuencia, gran desconfianza en la clase política.
Esto ha generado ingobernabilidad porque, aun en el Primer Poder de la República, a sabiendas probablemente nuestros políticos congresistas de la abundancia de malas prácticas, de todo se duda intentando descubrir oscuros manejos.
Los costarricenses están soportando hoy no solamente los efectos de la falta de eficiencia y de controles en los entes estatales, que generan enormes pérdidas de dinero público, es decir, de su dinero, sino que además observan la lentitud y a veces la inexistencia de las acciones para definir responsabilidades.
Hasta se han escuchado voces que pretenden acallar las quejas y denuncias.
Sin duda a la presidenta Chinchilla le ha tocado un momento en que la ciudadanía ha tenido mayor conciencia del modo lamentable en que se desperdician y a veces aparentemente se desvían los dineros que con tanto esfuerzo tributan.
Pero los males que en el sector público y con la complicidad del privado en muchos casos, se dan, brotaron y se fortalecieron gracias a la siembra que por años se ha venido haciendo de prácticas incorrectas, clientelistas, poco claras, y por la falta de adecuados controles que le permitió a todo esto crecer hasta extremos que ya la ciudadanía no está dispuesta a soportar.
En un mundo globalizado como el actual, además, lo ocurrido en otros países no hace más que alertarnos sobre lo que nos daña internamente.
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