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¿No es hora de pensar en serio en potenciar la cultura nacional? Tenemos un Ministerio de Cultura, otro de Educación y un Sistema Nacional de Radio y Televisión del Estado. ¿No es hora de que desarrollen proyectos inteligentes, de calidad internacional?


En turismo debemos innovar

Hay preocupación por atraer más turismo al país. Centroamérica, en ese sentido, no camina en la misma dirección por miedo a perder mercado.
Y en Costa Rica, ¿está hecha la tarea para atraer turismo mediante una oferta única, inexistente en otro lugar? No.
Si lo que ofrecemos es solo el disfrute de las bellezas naturales, difícilmente podemos vender la idea de algo único.
Si quisiéramos diversificar tendríamos que mirar en serio a Europa, Asia y Suramérica. A sus gustos y preferencias.
Empecemos por recordar que mar, sol y playas están en Italia y en España también, aunque no tengan nuestra vegetación.
Pero además, por ejemplo, un tiquete aéreo, a la gente de Europa central para visitar Egipto o ciertos lugares de África, le cuesta mucho menos que para viajar a Centroamérica.
Desde que se iniciaba, hace ya muchos años, el fenómeno de la globalización y las modernas comunicaciones, todo cambió.
La gente observaba (ya no solo por la televisión sino por Internet) la vida en otras latitudes. Podía elegir adónde ir para ver lo que más le llamara la atención.
Muchos países desarrollados empezaron entonces a preparar y potenciar lo mejor de su cultura para ofrecerlo al turista.
Nació el turismo cultural y el rural. A la par de las bellezas naturales propias de un lugar se mostraba lo mejor de su cultura como un atractivo único, inalcanzable en cualquier otro sitio.
Costa Rica sin embargo nunca comenzó con esa tarea. Hemos derrumbado siempre lo que arquitectónica y arqueológicamente nos diferenciaba y la cultura intangible (de la cual tenemos mucha) no hacemos más que menospreciarla en vez de cuidarla y producirla (sin desvirtuarla) para vivirla y mostrarla al turismo.
El descuido de lo nacional, la falta de actualización de las mejores tradiciones ha sido tal, que muchos costarricenses viven más apegados a las influencias de otras partes del mundo, que a las propias.
Este tipo de no–cultura ¿le interesa al turista? Solo al que busca sol y playa con diversión fácil. Pero esto puede encontrarlo también en muchos otros lugares del mundo, que al mismo tiempo le mostrarán una cultura autóctona interesante.
El dinero, los esfuerzos y la publicidad se concentraron en asegurar hoteles y restaurantes en los sitios de playa y montaña (que además son caros), turismo de aventuras. De ahí casi no hemos pasado.
¿No es hora de pensar en serio en potenciar la cultura nacional? Tenemos un Ministerio de Cultura, otro de Educación y un Sistema Nacional de Radio y Televisión del Estado. ¿No es hora de que desarrollen proyectos inteligentes, de calidad internacional?

 


 

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