Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 2 Octubre, 2012


El yin y el yang del desarrollo


La semana pasada, escribí sobre las desafortunadas declaraciones de Mitt Romney en un evento que tenía por fin recaudar fondos para su campaña a razón de $50 mil por comensal. Ahí, el candidato republicano se declaró ajeno al 47% de la población estadounidense que —según él— no paga impuesto de la renta, pero sí exige asistencia social por parte del Estado.
En respuesta, el economista y Premio Nobel, Joseph Stiglitz estableció seis premisas: (1) Personas como Romney son quienes se aprovechan del sistema, declarando y pagando impuestos muy inferiores a los que pagan otros con menores ingresos. (2) Quien no paga impuesto de renta, paga otros impuestos. (3) Los beneficios para la juventud, en educación y salud, son inversiones a futuro. (4) La seguridad social es un elemento básico de cualquier sociedad moderna. (5) Muchos de quienes están abajo, son resultado de un Estado que les ha fallado. (6) Somos una comunidad y como tal, tenemos la obligación de ser solidarios con los menos afortunados.
Me regañaron porque no manifesté mi opinión respecto de ambos extremos. Por eso vuelvo al tema, en el entendido que Costa Rica no está ajena a la discusión y menos a las implicaciones respecto del modelo de desarrollo que hemos escogido. Uno que, me temo, es cada vez menos solidario.
Nuestro país, para los que ya tenemos algunos añitos, cada vez se aleja más del modelo de estado social de derecho que prevaleció en la década de los años 40 (que tan enfrentado tiene a don Alberto Cañas con el calderonismo) hasta los años posteriores a la crisis económica de 1978-1982.
Más o menos se sitúa ahí el cambio de paradigma cuando el empresariado local, el inversionista extranjero, los profesionales liberales en fin, la mayoría de los actores económicos y sociales, amparados en la crisis, la corrupción y el estado general de las cosas, emprendió acciones conscientes para evadir su responsabilidad social compartida.
Según don Roberto Mora Salazar, denominado popularmente el cobrador de la Caja, los patronos adeudan a la CCSS ¢150 mil millones. La lista incluye a todos los sectores pero es apenas un 10% de los más de 60 mil patronos los responsables por tres cuartas partes de los montos adeudados.
Según la ANEP, a partir del gobierno de Carazo Odio, el aporte estatal al régimen de pensiones se ha reducido ocho veces, es decir del 3,25% a 0,41%
En los últimos tres gobiernos hemos tenido dos megapropuestas de reforma fiscal que terminaron en nada. Hace un par de años, la Contraloría denunciaba que la defraudación con el impuesto sobre la renta para el periodo comprendido entre 1991 y 2007 alcanzaba un 70%, y la de ventas un 30%
Es hora de que este país aborde responsablemente su obligación de responder a las necesidades de todos y que quienes más tenemos nos ocupemos de quienes más necesitan.
El tico lo entiende y siempre colabora en cuanta causa le proponen, llámese Teletón, Cruz Roja, damnificados de un terremoto o de un temporal. ¿Por qué no hacerlo siempre y sin nombres? La pregunta es: ¿por qué no contribuir y pagar lo que se debe? No digamos, cobrar como Dios manda.

Pedro Oller