Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 1 Mayo, 2014

Ese equipo convocado por el presidente electo Luis Guillermo Solís ¿será capaz de cazar ratones?


De cal y de arena

El gato y los ratones

“Lo importante no es el color del gato —decía el premier chino Deng Xiaoping— sino que sepa cazar ratones”. Ese equipo convocado por el presidente electo Luis Guillermo Solís ¿será capaz de cazar ratones?
El desafío que tendrán que enfrentar es descomunal y de muy diversa naturaleza. Veamos: reconstituir la confianza del ciudadano en los gobernantes; demostrar con hechos que no hay espacio para la corrupción.
También, poner en marcha el saneamiento de las finanzas públicas; encarar el grave deterioro de los servicios y las finanzas de la Caja de Seguro Social; tomar las decisiones de fondo que se requieren en los temas del cambio de la matriz energética y del abastecimiento de combustibles. Además, ponerle el pecho a la arruinada infraestructura de carreteras y puertos y al mamarracho de decisiones atropelladas tomadas al respecto por la exánime —y aún dañosa— administración Chinchilla; los marcados deterioros en la educación pública; la profundización de la pobreza extrema con el desempleo, la inequidad y la desintegración social como pérfidos acompañantes, de lo que tanto se ocupa el Presidente Solís; los vicios que se derivan de un modelo de desarrollo económico que produce riqueza y no la reparte… ¿será capaz el nuevo equipo de gobierno de cazar estos “ratones”?.
Evidentemente, LGS se ha ocupado de excluir a gente choteada. Casi completado el gabinete y el elenco a cargo de la administración descentralizada, el reconocimiento a la integridad moral y a la idoneidad profesional de los escogidos es generalizado en la opinión pública, un hecho que se celebra al lado del llamado a tantos jóvenes “a hacer carrera” visto el agotamiento de los estamentos veteranos. Cabe la reserva muy específica sobre los convocados a dirigir institutos en grave trance (CCSS y RECOPE) donde además de afinidad con la especialidad orgánica se necesita tener idea de la nebulosa para no llegar al tanteo.
Queda por ver quiénes irán a los directorios de las autónomas y si se colarán los traficantes de influencias y los pegabanderas.
Subsiste la gran duda de si este equipo tiene idoneidad para el juego de la política. La tienen Solís y unos cuantos más de los convocados pero en el grueso de los demás es obvia la flacidez política.
Así las cosas, es evidente el rol proactivo y determinante que tendrá que ejercer el Presidente, más que por la esencia del presidencialismo, por su reconocida vocación.
El gabinete puede rebozar en pericia técnica y dominios académicos, mas esta ventaja se desvanece cuando no hay aptitud política para impulsarla.
Veremos cómo el Presidente Solís corrige este desequilibrio en el arsenal del gobierno resultante de la presencia de tantas dentaduras sin colmillo.
Por supuesto, su exitoso tránsito por la política dan base para esperar un buen manejo de factores. Él se merece el beneficio de la espera y el periodo de prueba de rigor.
 

Álvaro Madrigal