Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 1 Febrero, 2013

En cuanto a los capitales golondrinas, nos los hacen aparecer como aves fatales, pero estas especies vuelan hasta acá solo porque les hemos puesto la presa en bandeja de plata


Economistas con reacciones tardías

Ahora se pusieron de moda los capitales golondrinas en nuestro país. De pronto los economistas en coro afinaron la voz para proclamar que este tipo de capitales era una de las mayores epidemias que enfrentamos.
Lo curioso es que si hay algo anticuado en el quehacer económico, es el movimiento de grandes capitales que andan en búsqueda de países estables que paguen altos intereses y faciliten la entrada y salida de divisas.
Tan pronto cambian las circunstancias, estos capitales vuelan hacia otras tierras, dejando una estela de problemas, especialmente en pequeñas economías. No solo el truco, sino la denominación misma de “capitales golondrinas”, son bastante conocidos. Por eso la pregunta obvia es ¿por qué no se reaccionó a tiempo?
Mientras esto ocurre como algo normal, la inundación de dólares —por esta y otras razones— provoca que se desinfle el valor de esta divisa. Las consecuencias dejan a los exportadores en difíciles condiciones de competitividad, a la imagen país como destino turístico se le pone la etiqueta de un país muy caro, y a la población en general una falsa realidad sobre el valor de la moneda.
Hay sectores que están de fiesta, como el comercio importador, el cual no necesariamente traslada estos beneficios a los consumidores.
Un tema relacionado y que también se esperó mucho tiempo para actuar es el fuerte ascenso de la tasa pasiva, lo que afectó a cientos de miles de familias que vieron subir como la espuma sus cuotas en los créditos, afectando también el sueño de la casa propia de potenciales compradores.
¿Cómo explicar que un país con una inflación tan baja tenga tasas de interés tan altas?
La reacción también llegó tarde, en el jueguito estaban involucrados también los bancos del Estado. ¿Y qué pasó con todos los miles de millones de colones que se sacaron de las bolsas de la gente? Vean los resultados financieros de los bancos (incluyendo los estatales) y ahí tendrán la respuesta.
Muchos vivimos en Costa Rica la cadena de quiebras de las famosas financieras y algunos bancos privados a mediados de los años 80. Cuando se produjo el llamado efecto dominó, haciendo desaparecer los ahorros de miles de costarricenses, ya este fenómeno lo habían experimentado varios países, incluso latinoamericanos.
¿Alguien tomó alguna medida preventiva para evitar que en Costa Rica pasara lo mismo? Por supuesto que no, como siempre la normativa salió después. Reacciones tardías difíciles de comprender.
En síntesis, el común denominador es que no importa cuán conocidos sean los fenómenos económicos y sus consecuencias, la reacción siempre será tardía.
No cabe la tesis de que la globalización, como fenómeno inédito, trae también sorpresas imposibles de prevenir, no en estos casos.
En cuanto a los capitales golondrinas, nos los hacen aparecer como aves fatales, pero estas especies vuelan hasta acá solo porque les hemos puesto la presa en bandeja de plata. Una vez más las reacciones han sido tardías.


Arturo Jofré

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