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Políticas para promocionar al país en el exterior como apto para la inversión en otros sectores, además de los actuales, abrirían la puerta a la diversificación y ampliarían el abanico de posibilidades para quienes se gradúan y anhelan trabajar en el área que más les gusta


Diversificar las fuentes de empleo

Llevamos ya bastante tiempo, como sociedad, viendo como algunas personas que estudiaron siguiendo el mandato de su vocación, no encuentran trabajo al graduarse mientras otras sí lo hacen.
Esto podría ser una consecuencia de fenómenos sociales que se viven en época de grandes y vertiginosos cambios como la actual.
Pero esta coyuntura no tiene por qué enfrentarse con resignación, condenando a la frustración a personas que podrían ser muy productivas si lograran desarrollarse en las áreas en las que se han formado.
La inversión extranjera en nuestro país significa generación de empleo y esto es esencial para el progreso y el mejoramiento de la condición de vida de los habitantes.
Debemos desarrollar políticas que sigan atrayendo inversión a Costa Rica.
No obstante, no hay por qué limitar esa atracción a cierto tipo de desarrollos, servicios o industrias. Esto circunscribe también la posibilidad de empleo para diversos profesionales y técnicos que no encajen muy bien en ello.
Sin embargo, una política que intentara diversificar el tipo de actividades que se generan en el país mediante la inversión extranjera, podría ampliar el abanico de posibilidades para quienes se gradúan y anhelan trabajar en el área que más les gusta.
Esto traería unos interesantes beneficios adicionales, porque no es un secreto que quien se desempeña en lo que le agrada ofrece mayor rendimiento y otras condiciones importantes como creatividad, imaginación para innovar y acierto en la solución de problemas.
Un reciente estudio del Consejo Nacional de Rectores en el país refleja cuáles son las carreras calificadas de manera no favorable por sus mismos profesionales, que no consiguen empleo en sus áreas, de acuerdo con una nota de este medio ayer.
Políticas para promocionar al país en el exterior como apto para la inversión en varios otros sectores, además de los actuales, abriría la puerta a la diversificación de la que hablamos.
Desde luego que los estudiantes que ingresan a una determinada carrera deberían ser informados sobre lo que ofrece o podría ofrecer el mercado de trabajo una vez que terminen sus estudios.
Pero esto, como lo decíamos más arriba, es la política de la resignación y de la frustración. Algo que no es bueno para ningún país en cualquier estadio en que se encuentre de su desarrollo. Es, más bien, desperdiciar el talento por no haber generado las formas de aprovecharlo.
 

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