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Diferentes formas de agilizar el desarrollo de los proyectos para concretar obra pública, por concesión o contrato, sin que surjan los problemas que suelen, casi siempre, retrasarla o impedirla


 

Dialogar es también tomar opinión

El término “ingobernabilidad”, tan de moda actualmente, si bien es muy mencionado no pareciera tan bien estudiado.
No se le ha dado verdadera importancia a estudiar su verdadera causa, o causas. O tal vez se conozcan pero se prefiere ignorarlas.
Si analizamos el recién pasado conflicto debido a la negativa de muchas comunidades a aceptar la concesión de la vía San José – San Ramón, debido a lo que consideraron desmedido costo de peaje y años de concesión, vemos un ejemplo claro de por qué el país está tan entrabado.
De esto nos habla un análisis de este medio hoy. De las diferentes formas para agilizar el desarrollo de los proyectos, en un esfuerzo por sugerir maneras de concretar obra pública, por concesión o por contrato, sin que surjan los problemas que suelen, casi siempre, retrasarla o impedirla.
Habla el análisis de tres formas de abordar esos procesos: 1- debatir los temas con las comunidades a nivel municipal antes de adquirir compromisos para ejecutarlos; 2 - que el Gobierno le explique al público con anticipación, la naturaleza de cualquier plan importante, de modo que haya un diálogo nacional, y 3 - la opción del referéndum.
En cualquier caso, de lo que se trata es de que no solo se informe transparentemente sobre un proyecto, sino que se consulte, que se tome en cuenta el parecer u opinión de la población con cuyo dinero se pagan los proyectos.
Ninguna de esas opciones es perfecta, como bien lo dice el análisis, sin embargo, si se quiere, pueden mejorarse cada vez más.
Para citar formas de actuar, aunque existan otras, en el primero de los casos los foros convocados por las municipalidades para que la gente exprese su opinión, deberían hacerse los fines de semana. Única forma de que puedan asistir las personas que trabajan o estudian durante la semana.
Si es el gobierno el que busca el diálogo, debería tener establecido el mecanismo adecuado para frecuentes foros nacionales donde exponer los proyectos antes de firmar contratos.
Nada de esto impide avanzar. Por el contrario, cuando todo se entraba por falta de estas consultas oportunas, el tiempo y dinero público perdido es mucho más perjudicial.
Finalmente, en el caso del referéndum, al resultar costoso, podría dejarse solo para temas nacionales que no hayan podido aprobarse por consenso de otro modo.
Aquí el mecanismo de perfeccionamiento sería el de permitir a la población tener conocimiento claro del tema y sus opciones, poniéndolo en términos claros, fáciles de comprender y transparentes. Es decir, sin juegos opacos que generen desconfianza innecesaria.


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