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Sábado 21 Diciembre, 2013

Hasta hace 15 días, los rojiamarillos lanzaban rayos y centellas contra los corruptos, hoy tienen rubor en sus mejillas por sus demonios internos


Demonios internos en el PAC

En menos de una semana, el Partido Acción Ciudadana (PAC) ha visto golpeada su credibilidad como nunca antes en su historia.
Lo peor de todo para ellos, es que esta situación llega a pocos días de las elecciones y cuando su candidato está hundido en las encuestas.
Además de la denuncia por estafa y uso de documento falso que sigue la Fiscalía contra dos dirigentes de dicha agrupación política por supuesto mal manejo financiero de la campaña anterior, surgieron en días pasados dudas sobre la probidad de Víctor Morales, aspirante a diputado por el tercer lugar de San José.
Los dos casos en primera instancia parecen graves y alcanzan para socavar la confianza en el PAC y bajar a ese partido del Olimpo anticorrupción en donde se autoerigió, para colocarlo en el “nightclub” de la política nacional, a la par de doncellas como Liberación Nacional, el Movimiento Libertario, la Unidad Social Cristiana, el PASE y Renovación Costarricense entre otras agrupaciones.
Y no es que el PAC esté lleno de anécdotas desagradables de este tipo.
Sin embargo, su sábana blanca ya está manchada, y los electores a la hora de emitir un juicio sobre estos temas, no lo piensan dos veces y echan en el mismo saco a todos los políticos que consideran corruptos.
Hasta hace 15 días, los rojiamarillos lanzaban rayos y centellas contra los corruptos, hoy tienen rubor en sus mejillas por sus demonios internos.
Sin embargo, el PAC todavía tiene una oportunidad de salvar su honor, pues todo lo construido no se derrumba tan fácil, lo que sí sería fatídico sería la inacción.
Desde su fundación hace 13 años, el partido creado por Ottón Solís, hizo de la ética su principal caballo de batalla.
Durante ese tiempo, Solís, quien estuvo a punto de llegar a la presidencia en 2006 precisamente porque miles de costarricenses están cansados de los sistemáticos escándalos de corrupción, cuidó con esmero y dedicación el capital político del PAC.
Ahora, bajo el nuevo liderazgo de Luis Guillermo Solís, el partido se tambalea si no hay acciones tajantes.
El candidato presidencial está en la obligación de despejar cualquier duda que pese sobre la honorabilidad de quienes lo acompañan y pedir cuentas de forma contundente a quienes habrían cometido fraudes.
A final de cuentas, el principal activo del PAC que es la ética, está en juego en estos momentos y si él no marca distancia con otros partidos, los rojiamarillos serán uno más en el espectro político.


Esteban Arrieta
[email protected]
@earrietaLR