Bruno Stagno

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Lunes 25 Agosto, 2014

En el caso de Nicaragua, el canal difícilmente se hará realidad, pero los confites de la piñata ya han sido seleccionados


De canales y otros propósitos

Los canales están de moda. Panamá está próximo a concluir la ampliación del Canal de Panamá trazado por Ferdinand de Lesseps y concluido por Estados Unidos en 1914. Nuestro otro vecino, Nicaragua, ha anunciado la construcción de un canal aún más grande aunque empleando socios, trazados y montos dignos del realismo mágico. Y el pasado 5 de agosto, Egipto se ha sumado a la comparsa con la intención de trazar un segundo canal paralelo al Canal de Suez trazado y concluido por De Lesseps en 1869.
La ampliación del Canal de Panamá es una realidad. Millones de toneladas de tierra han sido removidas para permitir el paso de los buques post-Panamax. Aunque se han dado algunos atrasos y conflictos con algunos contratistas, Panamá tendrá un canal ampliado y mejorado dentro de poco.


Los proyectos anunciados en Egipto y Nicaragua, en cambio, son principalmente astucias políticas para ungir de legitimidad a gobiernos con claros vicios antidemocráticos.
En el caso de Nicaragua, el Presidente Daniel Ortega Saavedra se vale de una frustración histórica que se remonta a la pérdida de la partida contra Panamá en 1903 como cortina para perpetrar una segunda piñata. En esta ocasión, en vez de la simple apropiación de tierras ajenas mediante la amenaza del uso de la fuerza como fue el caso con la primera piñata, se está amparando en la figura de la concesión de obra pública. Concretamente, en la concesión exclusiva a un cuento chino, permitiendo así expropiar algunas de las mejores tierras y costas de Nicaragua a precio de catastro.
Tampoco descarta la posibilidad de una posterior distribución entre los principales allegados al gobierno.
En el caso de Egipto, el canal forma parte de una burda estrategia para legitimarse del General Abdel Fattah al-Sisi, otrora golpista, oportunista, y vencedor de unas elecciones fraudulentas. Tras instaurar un régimen basado en el recurso a la violencia, siendo las masacres perpetradas el 14 de agosto 2013 en las plazas de Raaba y al-Nahda las más emblemáticas, busca un aura de nuevo Gamal Abdel Nasser. Sisi está interesado en remover las arenas de la península del Sinaí para ganar apoyo popular con una gran obra de infraestructura, y de paso asegurarles a las fuerzas armadas de Egipto —las mismas que solo han perdido guerras y sostenido a gobiernos autoritarios— una fuente importante de recursos económicos. Según parece, las fuerzas armadas tendrán un cuasimonopolio sobre la excavación, construcción y administración del canal y sus ciudades-puerto de entrada y salida.
En el caso de Nicaragua, el canal difícilmente se hará realidad, pero los confites de la piñata ya han sido seleccionados, solo basta esperar que empiece la fiesta. En el caso de Egipto, es probable que Sisi pueda remover las arenas del Sinaí y que el canal paralelo se haga realidad, pero la arena no bastará para enterrar las masacres ya cometidas por el régimen.


Bruno Stagno Ugarte
Executive Director
Security Council Report