Iris Zamora

Iris Zamora

Enviar
Martes 15 Abril, 2014

Elegir no votar es autoexcluirse, autoexpulsarse de una de las decisiones que más afectan la vida en democracia


...desde Moncho

¿Criminalizar el abstencionismo? (II parte)

El porcentaje de costarricenses que no acudió a la urnas el 6 de abril, fue histórico: ¡un cuarenta y tres por ciento de los inscritos en el padrón electoral!… Sin embargo el extraordinario número de los que votaron por don Luis invisibilizó esa ausencia en las urnas…
¿Amanecimos el lunes 7 menos demócratas? ¿Quedó debilitado el sistema electoral costarricense porque el cuarenta y tres por ciento de las y los ciudadanos no asistió a votar? Irrespetar el derecho de los que se abstienen, pasa por la intolerancia que hemos venido abonando algunas y algunos, al insistir en que podemos imponer a otros nuestras verdades como únicas.
Ciertamente el fenómeno del aumento del abstencionismo, aun cuando el electorado tiene trece opciones o dos, o una y media para votar, es material para que los científicos sociales aborden la investigación. También para que los partidos políticos, tan disminuidos hoy como maquinarias electorales, reflexionen sobre las causas de ese alejamiento cada vez mayor por los procesos electorales.
Lo que sí debe tener claro el y la ciudadana que no vota, que no hacerlo es una elección. Elegir no votar es autoexcluirse, autoexpulsarse de una de las decisiones que más afectan la vida en democracia.
Mientras existen signos evidentes, que un sector cada vez mayor de la población está interesado más en ser parte de los que toman decisiones y menos de los que observan cómo se toman; los que deciden no participar, han escogido una ruta que los margina del protagonismo.
Aun cuando validamos su derecho a la automarginación, también somos conscientes de que esa “estrategia” invisibiliza más las causas de su alejamiento de la vida electoral. Ignoro si serán escuchados por la colectividad, si su silencio será interpretado correctamente, si el país esperará por ellos, si se profundizará aún más ese inconformismo y otros les seguirán.
Más que el llamado a votar (que para nada está mal) tanto el TSE, como los partidos políticos, estos últimos de manera puntual, deberían poner énfasis en las investigaciones para determinar las causas, junto a las estrategias que promuevan un regreso al recinto electoral de los que se han alejado de él.
Hoy sus voces de protesta, inconformidad, de reprobación con los procesos electorales fueron arrinconadas por el mandato evidente, que las y los costarricenses dieron a don Luis el domingo pasado.
Ignoro, si eso los deja por fuera cuando levanten sus voces por decisiones que tome el nuevo Gobierno. Pero quedarse por fuera en un momento en que el planeta reclama inclusión, desde la llamada Revolución del Jazmín en Oriente Mediterráneo, pasando por los Indignados en España, el movimiento Ocupa Wall Street en EE.UU., invisibilizado por las agencias de noticias y algunos medios de comunicación nacional, o las protestas de los estudiantes chilenos, pareciera una ruta inadecuada… aun cuando no sé, si los inadecuados somos nosotros los que pontificamos reclamándoles ciudadanía activa.

Iris Zamora