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Más allá del tema económico, en nuestro sistema educativo está la delicada situación de mejorar la formación de los educadores, a fin de que se pongan a nivel con las exigencias actuales en el mundo


¿Cómo entrar a los cambios en la educación?

Que la educación es la clave, lo sabemos. ¿Cómo convencer a los educadores, estudiantes y padres de familia del papel que deben jugar?
¿Cómo incorporar a ese esfuerzo a los estudiantes de hogares en donde no hay suficiente comida y si se enferman les dan cita para un año?
¿Cuál puede ser una estrategia acertada para convencer a algunos educadores que se han sentido olvidados, ignorados por tanto tiempo, de que deberán someterse a planes de formación y actualización permanentes de los que saldrán muy beneficiados ellos mismos y sus estudiantes?
Elevar la calidad del sistema educativo para convertir la educación en un eje de la movilidad social, es lo que anuncia la Ministra de Educación designada.
Cómo se proponga llevar a cabo este enorme reto, probablemente lo podrá definir, en su totalidad, cuando escudriñe por dentro ese importante Ministerio que tiene ramificaciones de todo tamaño a lo largo y ancho del país.
Habrá que ver cómo se está manejando, por ejemplo, el considerable presupuesto con que cuenta el país para educación desde su más alto nivel de decisiones hasta el funcionamiento de las Juntas de Educación que reciben y administran las partidas que el Ministerio les otorga.
Pero más allá del tema económico, está la delicada situación de mejorar la formación de los formadores, a fin de que se pongan a nivel con las exigencias actuales en el mundo.
Es necesario recordar, por ejemplo, que en las pruebas de diagnóstico, hechas a docentes en 2010, “el 48% de un total de 1.700 evaluados, falló en responder preguntas de las que comúnmente se hacen en las pruebas de bachillerato”, según informó el propio Ministerio.
Si una buena calidad de educación le llega solo a un 10% de la gente estamos muy pero muy mal, le dijo Leonardo Garnier en una ocasión a LA REPÚBLICA.
Y la calidad de la educación tiene que ver con la calidad de los educadores.
¿Cuánto ha mejorado a la fecha la calidad de los educadores recién graduados o a punto de hacerlo? ¿Cuántos de los educadores activos graduados hace ya muchos años han recibido cursos de actualización de calidad?
Pero hay mucho más. ¿Cuál es la posibilidad real de un buen educador de transmitir conocimientos de forma eficaz a sus alumnos sin contar con buena infraestructura, condiciones de sanidad adecuadas y estudiantes bien alimentados?
La estrategia ha sido la de importar inversión extranjera directa y eso esta bien. Pero… ¿hemos sabido transferir luego ese conocimiento que llega?

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