Alberto Cañas

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Sábado 23 Marzo, 2013

Por lo que se ve, desde varios sitios están jugando con el Liceo y los liceístas. En los tiempos en que este columnista era estudiante del Liceo, no nos habríamos dejado


CHISPORROTEOS

Probablemente no haya materia en la que la expresión vox populi vox dei se manifieste con más fuerza que la geográfica. Lo lugares reciben el nombre que la gente quiere y no el que impongan las autoridades. Es risible la cantidad de bautizos oficiales de que han sido objeto las calles de San José y lo poco divulgados que están esos nombres. Incluso hay números que se convierten en nombres. Por ejemplo, cuando bautizaron la Avenida Segunda con el nombre de Juan Rafael Mora, no fuera a prosperar la idea de darle el nombre de José Figueres, de nada sirvió y el pueblo sigue llamando Avenida Segunda a la Avenida Segunda, y así se seguirá llamando porque es decisión popular.


Abundan los disparates legislativos. A pesar de que existe una Comisión de Nomenclatura creada por ley, la Asamblea Legislativa decidió cambiarle su nombre al Cantón de Coronado, por el más completo de Vázquez de Coronado. Pero no se ha conseguido que a su cabecera de San Isidro alguien la llame San Isidro de Vázquez, y se sigue llamando, vox populi, San Isidro de Coronado, aunque griten todos los diputados pasados, presentes y futuros.

Así las cosas, ignoro y salgo a preguntarlo, si la Comisión Nacional de Nomenclatura ha accedido a que el Paseo de los Estudiantes cambie su nombre por alguno alusivo al Chinatown que han pretendido imponer allí. Ojalá que la Comisión de Nomenclatura se pronuncie pronto sobre el asunto, y que los estudiantes recuperen su paseo, así llamado por ser la ruta que recorrieron los liceístas en 1917 cuando marchaban hacia el periódico de la dictadura, La Información, para incendiarlo. Hasta donde se sabe, ningún chino iba entre ellos.

Y ya que del Liceo hablo, me he enterado de que hay un fuerte movimiento tendiente a restaurar el edificio Este del Liceo, pero que algunas autoridades se oponen a incluir en la restauración, el segundo piso, alegando no sé qué disparate insostenible. Por lo que se ve, desde varios sitios están jugando con el Liceo y los liceístas. En los tiempos en que ese columnista era estudiante del Liceo, no nos habríamos dejado.

Alberto F. Cañas