Alberto Cañas

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Sábado 24 Noviembre, 2012

Sólo a unos diputados como algunos de los que ahora hay en la Asamblea Legislativa se les ocurre destituir a un magistrado que, de acuerdo con la constitución y las leyes, ya estaba reelecto


CHISPORROTEOS

El escandalitazo producido por la destitución del magistrado Fernando Cruz, ya va pasando. Las aguas tienden a volver a su cauce natural. Pero el asunto sigue siendo tan escandaloso como el primer día y así lo registrará la historia. Sólo a unos diputados como algunos de los que ahora hay en la Asamblea Legislativa se les ocurre destituir a un magistrado que, de acuerdo con la constitución y las leyes, ya estaba reelecto.

Me he puesto a pensar en una posibilidad que no sé si se produjo pero que vale la pena considerar. Imagínense ustedes que entre la fecha de su reelección y la fecha de su destitución, el magistrado Cruz hubiese sido parte de una sentencia. ¿Habrían los diputados destituyentes considerado válida esa sentencia? Para el pelo la probabilidad, porque el que es capaz de jalarse una torta lo es de jalarse otra.
Lo más divertido de todo el proceso, fue la publicación que se hizo de fallos del magistrado que ameritaban su destitución- y que todos contradecían o negaban deseos de los hermanos Arias. No sé si los diputados que intentaron destituir son tan brochas (¿recuerdan ustedes esta palabra, popularizada por el humorista Pío Luis Acuña en su época de mayor esplendor?) como para destituir a un magistrado, porque algunos de sus fallos contradecían los deseos e intenciones de esos señores. Y es que los únicos fallos del magistrado Cruz que han salido a relucir han sido fallos que disgustaban a la firma Arias Hnos.
Me tiene asombrado ser el primero que dice lo que acabo de decir. El primero que se puso a escudriñar qué tenían en común los votos de Cruz que los diputados de gradería de sol cobraron. Pero lo que más me ha asombrado es que vista esa situación, hubiese diputados, fuera del PLN y del Libertario, que prestaran su firma y voto para la destitución. ¿En donde demonios estaba encaramado Luis Fishman cuando firmó?
En fin, ya todo pasó. La enormidad politiquera de los diputados destituyentes, parece que pronto será parte ínfima de la historia patria, en el creciente capítulo correspondiente a los disparates. Uno de los mayores que se cometieron en estos días fue la salida de don Rodrigo Arias que corrió a decir que la torta no era obra suya… cuando a nadie se le había ocurrido señalarlo a él. Decían las viejas: el que se pica, ajos come.Todo lo anterior lo he escrito suponiendo que la Sala Cuarta de suplentes que resolverá el caso, lo hará de acuerdo con la razón y el derecho, y confirmará al magistrado Don Fernando Cruz en una posición que, entre otras razones, se la ha ganado por su independencia de criterios y su negativa a consultar sus votos con los deseos de los políticos.

Alberto F. Cañas