Alberto Cañas

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Miércoles 20 Marzo, 2013

Ya que don Gaetano toca el tema, le voy a enumerar algunas de las razones que me han llevado a no ser partidario sino adversario del mencionadísimo ex–presidente


Chisporroteos

Como don Gaetano Pandolfo no habrá podido menos que entender, mi oposición a que el Estadio Nacional se construyera en La Sabana y no en una propiedad pública de más de 15 manzanas sita a menos de un kilómetro al sur de ella, se basó en la existencia de una ley que la prohíbe, y no tiene nada que ver con la opinión brutalmente negativa que tengo sobre las dos administraciones de don Oscar Arias.

Y ya que don Gaetano toca el tema, le voy a enumerar algunas de las razones que me han llevado a no ser partidario sino adversario del mencionadísimo ex-presidente.

1. Cerró los estancos del Consejo Nacional de Producción donde los pobres se proveían de su “diario”

2. Prácticamente cerró el INVU, que dejó de construir y adjudicar imparcialmente las viviendas y las ciudadelas. Reducido ahora a descontar vales que se reparten de alguna manera durante las campañas políticas

3.- Cuando fue a Noruega a recibir el Premio Nobel de la Paz, se quejó porque a su Ministro de Relaciones Exteriores don Rodrigo Madrigal Nieto lo hospedaron en el mismo hotel que a él.

4.- Se empeñó en que la Sala Constitucional reformara la Constitución Política (cosa que le está vedada) encontrándole defectos de forma a una reforma ya antigua, hasta conseguir que derogara la prohibición constitucional de que los Presidentes de la República volvieran al poder. Luego afirmó, y quedó publicado, que un magistrado “le había salido güero”

5.- Su gobierno dio por cancelada buena parte de la deuda con la Caja Costarricense de Seguro Social, agravando la situación de ésta tras ponerla en manos de cierto ciudadano incompetente al que luego trasladó al ICE, como si el nivel de incompetencia fuese suficiente para dirigir una y otra institución.

6.- Una tendencia fuerte a autorizar actos ilegales a empresas extranjeras, autorización que luego ha tenido que venir la Sala Constitucional a anular.

Frente a esas cosas, y otras más que no caben hoy, existe una, una sola importante y grande; el nombramiento, durante su primer gobierno de don Francisco Antonio Pacheco como Ministro de Educación, que permitió a este echar marcha atrás en el retroceso espantoso en que venía la educación pública desde 1948, y rescatarla sobre lineamientos inteligentes. Me complazco hoy, como en ocasiones anteriores, en reconocer esta acción positiva de las dos administraciones Arias. Positiva pero insuficiente ante la cantidad de actos negativos y de retroceso.

Alberto F. Cañas