Alberto Cañas

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Miércoles 22 Agosto, 2012


CHISPORROTEOS


Mucho se ha escrito y mucho se ha publicado en torno a la Viceministra que fue destituida por haber filmado un corto cuasi pornográfico protagonizado por ella que se hizo del conocimiento público.
Lo que no se ha dicho, casi que se ha silenciado en un afán de hacer escándalo en favor de la susodicha señora, es que el varón a quien iba dirigida esa breve película la tiene acusada por acoso, y que si la destituyeron fue porque se trataba de la Viceministra de Juventud. Que si lo hubiese sido de Obras Públicas y Transportes, el asunto evidentemente habría sido menos escandaloso.

No parece que hubiera sido razonable, o moral, que la gente joven que tiene que participar en las actividades del ministerio, o simplemente tiene que ver con ella, recibiera de la Viceministra semejante ejemplo. Yo sostengo que la destituyeron por ser Viceministra de Juventud y no de otra cartera.
Ahora bien, la afirmación que he hecho parte de una premisa: de que el Ministerio de Juventud lleva a cabo actividades en las cuales participan muchachos y muchachas que tendrían que ver con respeto a la Viceministra del ramo. De eso no estoy muy seguro, porque no lo he visto, pero en este mundo traidor no solo ocurren las cosas que yo veo. Infinidad de ellas suceden sin que este servidor de ustedes las vea.
Un buen amigo, que me ha pedido no revele su nombre me encarga sugerir al Gobierno que así como tiene puentes Bailey para casos de emergencia, busque la manera de tener ministros Bailey, y embajadores Bailey, que serían de gran utilidad y eficacia. Sobre todo los últimos porque podría suceder que su existencia decida a la señora Presidente de la República a permanecer en casa, aunque se quede sin conocer los cinco o seis países que le faltan.

Alberto F. Cañas