Alberto Cañas

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Miércoles 28 Marzo, 2012


Chisporroteos


El Festival de Arte que acaba de concluir, no hay duda de que ha sido un acierto total y que el Ministerio de Cultura merece una felicitación. Esto a pesar de la falta de información casi total. Los dos espectáculos a que me referiré de primeros, son una demostración de que hay un público sediento de ver buen teatro, como el que tuvimos hasta 1985. En ambos hubo gente de pie aclamando y que no era el que frecuenta los teatruchos que están dedicados a hacer porquerías y pornografías anónimas sin que lo que llaman La X Nacional de Teatro (que no es una compañía desde la primera administración Arias sin que ningún Ministro pida presupuesto para que lo vuelva a ser) haga por donde buscar grupos serios que le presenten programas anuales serios, a los cuales darles gratuitamente los dos teatros que existen dentro del Ministerio.
Dos espectáculos teatrales que presencié, fueron a mi juicio verdaderamente excepcionales por su calidad. En primer lugar, el monólogo argentino NADA DEL AMOR ME PRODUCE ENVIDIA, texto de Santiago Loza en torno a una costurerita que en los comienzos de la década de 1940 le cose a Libertad Lamarque, y que un día ve llegar a su taller a la ascendente Eva Duarte de Perón, que le exige que un traje que le ha hecho a Libertad, sea para ella. Las ramificaciones políticas del asunto son evidentes, pero el texto es exquisito, y la actuación de María Merlino (supongo que era ella, porque el programa menciona tres nombres y el de ella viene de primero, fue verdaderamente excepcional. La obra está en Buenos Aires hace tres años.
En segundo lugar, traído desde España sin que el programa localice ni explique el grupo, CALDERON ENAMORADO, divertidísima farsa sobre un Calderón de la Barca juvenil y tímido y sus intentos de acercarse a alguna de las dos mujeres que lo atraen. El texto está totalmente sacado de obras de Calderón (a este columnista se le antoja que principalmente de LA DAMA DUENDE), pero uno tras otro van estructurando una comedia divertidísima, admirablemente interpretada por las dos actrices y los dos actores que integran el reparto, pero señaladamente el joven actor que hizo del gran dramaturgo. Una experiencia teatral formidable, y una oportunidad de escuchar el verso castellano bien dicho por un magnifico reparto de gente joven.
Totalmente negativa es mi opinión sobre BOLIVAR Y MANUELA, presunto diálogo pero en verdad un larguísimo monólogo, totalmente incoherente, que no nos entera ni del lugar ni de la oportunidad en que ocurre, con un Simón Bolívar profiriendo incoherencias a grito pelado, de las cuales no se infiere nada, hasta que al final tiene un breve coloquio con Manuela Sáenz.
Párrafo aparte merece LA MUJER JUSTA, adaptación de una novela húngara que trajo el grupo Teatro Circular de Uruguay. Me informaron que es un grupo que trabaja en un pequeño teatrito de 90 sillas en Montevideo. Lo llevaron al escenario más grande que hay en San José, el del Auditorio Nacional, que tiene la peor acústica de Centro América, y no instruyeron a los artistas para que se acercaran al proscenio. Actuaron desde atrás y este servidor de ustedes, que estaba sentado en la primera fila de lunetas, no logró captar prácticamente nada de lo que se dijo. El grupo pedía a gritos un escenario como el de la Vargas Calvo. Una lástima, porque nadie se enteró de nada, y no repartieron programas para conocer la identidad de los artistas.

Alberto F. Cañas