Logo La República

Martes, 13 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


CHISPOROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 04 julio, 2012



CHISPOROTEOS


Sin que esto vaya en detrimento del respeto, afecto personal y admiración que siento por ellos, me parece que el Vicepresidente don Luis Liberman y el Ministro de Educación don Leonardo Garnier deberían hacer dejación de sus cargos en vista de la decisión de una mayoría de diputados de paralizar la Asamblea Legislativa si estos dos altos funcionarios no renuncian. Es una situación política de facto, que puede convertirse en inmanejable.
No entro a discutir si las recomendaciones que ambos dignatarios emitieron en favor de una empresa perteneciente a la señora esposa de un Ministro fueron o no imprudentes. Pero una mayoría de diputados considera que lo fueron y tiene poder para actuar.
Cada día me convenzo más de que en el seno del Poder Ejecutivo no hay manera de que adquieran conciencia de que son un gobierno de minoría, con minoría dentro del Poder Legislativo, y que esa conciencia debió presidir todas sus actuaciones desde el 8 de mayo del 2010. No cuenta el Poder Ejecutivo con diputados suficientes para hacer aprobar absolutamente nada. Toda votación positiva debe contar con diputados de oposición, y a esos es a los que el Ejecutivo debe consentir (No poniendo los derechos humanos a cargo de un diputado cuya posición al respecto es oscura, sino de manera más inteligente).
La historia de la Costa Rica contemporánea (la que arranca de 1948) tiene tres ejemplos de gobiernos que se enfrentaron a una mayoría parlamentaria hostil, pero pudieron ponerse de acuerdo con ella cuando fue necesario; los de don Mario Echandi, don José Joaquín Trejos y don Daniel Oduber, administraciones durante las cuales se aprobaron (de origen oficial o de origen opositor), leyes tan importantes como la creación de Acueductos y Alcantarillados, de la Editorial Costa Rica, y del Banco Popular, por citar sólo tres.
Esto no ignora que la cantidad de leyes que el Presidente Echandi vetó, dieron lugar a un voluminoso libro que fue muy comentado.
El caso actual difiere por supuesto, porque la oposición del 2010 ha resultado mucho más agresiva que las de 1958, 1966 y 1974, y lo que la actual está pretendiendo no se me ocurre manera de que sea negociable.

Alberto F. Cañas