Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 23 Octubre, 2012

¡CAFTA: Escudo o corona!

El 9 de octubre en la columna de mi compañero Leiner Vargas, escribió una reflexión sobre el resultado del CAFTA.
Inicio la mía aclarando que para cada tema hay diferentes puntos de vista; respeto a mi compañero columnista y su pensamiento, aunque no comparto su reflexión.
Se habla de los resultados del tratado pero sin mencionar cifras de ningún tipo, se habla del desarrollo social sin dar números de empleo.
Si algo fue lamentable es que el referéndum dividió al país en dos y seguir en esa tesis es limitar el pensamiento colocando una barrera a quien opina diferente con la etiqueta del “oponente”.
Recordemos que CAFTA es un tratado de libre comercio y no es una política económica; mucho menos es una política de banca de desarrollo. CAFTA no es más que un acuerdo en el cual se establecen las reglas del comercio internacional de mercancías, servicios e inversiones para las partes firmantes.
Este puede ser parte de una política de desarrollo, es una pieza clave, pero no el rompecabezas por sí mismo. El que empresarios, tanto nacionales como extranjeros, estén creciendo a pesar de la crisis internacional, es razón de celebrar y estoy segura que sin CAFTA lo resultados serían muy diferentes.
No veo por qué seguir con la teoría del cangrejo, que si usted crece y otros no, entonces lo jalo hacia abajo, y así nadie sale adelante.
¿Desde cuándo a un tratado se le imputan los resultados de la falta de una política de Estado, integral y de largo plazo?
Del valor exportado por CR a EE.UU. (sin contabilizar servicios) entre 2008 (año previo a la entrada en vigencia) a 2011, las exportaciones crecieron más del 12%. Costa Rica fue el último país en que entrara en vigencia. Hoy somos el país que más exporta de Centroamérica a la región CAFTA.
Esto a pesar de la crisis, a los problemas en infraestructura, incremento de costos por revaluación del colón, entre otros.
Costa Rica es en promedio un 35% más caro que el resto de la región. Aun así, hemos logrado establecer empresas de alto valor agregado que generan empleo en sectores que apuestan por un mayor ingreso per cápita; ingresos que no tendrían los costarricenses sin estas industrias.
El que empresarios hayan logrado alcanzar la meta a pesar de las circunstancias, no es razón para hacer las del cangrejo en el estañón y jalarlas a menos. Es cuestión de hacer el trabajo en lo que no hemos podido ponernos de acuerdo, para lograr que todos salgamos adelante.
Para ello hay que dar oportunidades en otros mercados y a otros sectores. Así como tenemos la tarea aún rezagada en áreas fiscales, monetarias, de infraestructura, sociales; qué podemos decir del servicio y eficiencia del sector público.
Ninguna de estas áreas puede ser imputada a ningún tratado. CAFTA ha generado resultados positivos que se pueden medir en nuestra economía, aunque queda claro que falta una gran tarea por realizar para lograr ser un país desarrollado. Entre esas, podemos iniciar por nuestra forma de pensar.

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