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Muchos planes se han anunciado, para el desarrollo de Limón. Desde los de más viejo cuño hasta los más recientes, pero todos de inexistente concreción

Cadena vergonzosa de promesas

La celebración del Día del Negro, recién concluida en el país, debería ser mucho más que motivo de reconocimiento al gran aporte de la cultura afrocaribeña.
Esta, sin duda, es una contribución de inmensurable importancia, pero ¿se habrán detenido a pensar alguna vez los sucesivos gobernantes acerca de las causas de la desidia permanente hacia esa provincia?
¿Cómo entender que la enorme riqueza que podría generarse en Limón no se esté logrando solo porque no se haya puesto en marcha un plan para desarrollar la región de acuerdo con sus características geográficas, naturales y culturales?
La situación es bastante incomprensible. Pero sean cuales hayan sido las posibles razones o sinrazones, la fecha de una nueva celebración del Día del Negro debería servir para reflexionar en que no hay excusas válidas para seguir dejando a una de las provincias de Costa Rica al margen, casi como si no lo fuera.
Muchos planes se han anunciado, desde luego, para el desarrollo de Limón. Desde los de más viejo cuño, en otras épocas, hasta los más recientes en su larga historia de abandono, como Limón Ciudad Puerto, de nombre rimbombante pero inexistente en su concreción.
Dejamos de lado por un momento al megapuerto que se construirá en esa ciudad, porque eso obedece a necesidades muy concretas de infraestructura portuaria que dará servicio a todo el país.
Hablamos más bien de las enormes posibilidades que la provincia ofrece para que sus moradores se enrumben hacia un futuro próspero y respetuoso de su cultura y su riqueza natural, en el marco de un plan de desarrollo para toda esa zona, con el apoyo estratégico, financiero y técnico idóneo.
Un plan que evite el crecimiento caótico, desordenado, que tuvo Guanacaste, y que ahora lo somete a problemas tan serios como la falta de agua, para mencionar solo el más importante.
Nos referimos a un desarrollo que aproveche todo lo que Limón ofrece, desde su magnífica geografía y sus costas de características muy particulares, hasta su rica herencia cultural, su bilingüismo y a veces su trilingüismo, que debió perfeccionarse.
Limón está ahí, a la espera aún, solo falta la capacidad, el talento y la voluntad política para saber cómo hay que ayudarle a dar el gran salto.





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