David Gutierrez

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Martes 24 Marzo, 2015

La inseguridad física es una de las cosas que más desmejoran la calidad de vida


¿Cada vez más inseguros?

La calidad de vida de los habitantes y el crecimiento económico sostenible de un país tienen como uno de sus componentes más importantes la seguridad ciudadana.
Hacia el fin de la segunda administración Arias, Costa Rica enfrentaba un serio desmejoramiento en la seguridad. Pero durante la administración Chinchilla —tal como lo prometió en campaña— esta tuvo un rol protagónico y el serio compromiso de la misma Presidenta, Mario Zamora, Celso Gamboa, Juan José Andrade y otras personas reversó este deterioro.
En ese periodo se redujeron drásticamente los delitos violentos y el número de homicidios, lo que generó nuevamente la sensación de “estar seguros”.
Lamentablemente, en los últimos meses hemos vuelto a presenciar un aumento de la actividad delictiva en el país. Con temor, vemos otra vez bandas o individuos que roban y agreden a los conductores en los estancamientos viales, así como otros robos en centros comerciales y casas de habitación, además de secuestros y balaceras.
Pareciera entonces que estamos en presencia de un importante deterioro en la seguridad ciudadana, que además de atemorizarnos genera una gran frustración y dudas con respecto al trabajo de las fuerzas policiales, ya que en muchos casos se sabe dónde se dan asaltos diariamente y no hay acciones para evitarlos.
En La Carpio y en otros barrios marginales, muchos niños y jóvenes no acuden a lecciones porque si asisten deben pagar para no sufrir asaltos o abusos sexuales de parte de compañeros violentos. En esas condiciones, ¿quién querría ir a la escuela?
Por otra parte, existen zonas a las que los servicios de taxis, buses o transportistas no entran porque es casi seguro que sufrirán algún tipo de asalto.
A estas situaciones se suma la frustración con nuestro lento sistema judicial, que algunas veces deriva en una sensación de impunidad. La investigación, acusación, juzgamiento y condena toman mucho más tiempo del debido y peor aun cuando se cae una sentencia por incapacidad profesional o técnica. Un buen ejemplo es el caso del ambientalista Jairo Mora.
Hoy más que nunca las fuerzas de seguridad deben acelerar su profesionalización, debemos tener grupos de élite muy bien pagados, entrenados y armados.
Además, su propia seguridad debe protegerse de forma especial: el homicidio de un policía debe ser más castigado que el de otra persona, y sus familiares garantizarse una pensión razonable en caso de lesión o muerte. Más que nunca tenemos que cuidar a quienes nos cuidan.
Hay también una sensación de impotencia por la probable invasión del lavado de dinero y narcotráfico en el país. Es una lucha de “burro amarrado contra tigre suelto”, tanto en recursos económicos como en uso de la fuerza.
Podemos vivir con malas calles, trámites burocráticos irracionales y muchos otros problemas que debemos corregir como país, pero la inseguridad física es una de las cosas que más desmejoran la calidad de vida.
Nadie querrá venir a visitar o a vivir en Costa Rica sabiendo que su integridad personal o sus bienes están en peligro.
Y quienes somos ciudadanos de este país nos merecemos vivir con tranquilidad, sin temor a sufrir asaltos o vejaciones de ninguna índole.

David Gutiérrez Swanson

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