Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 30 Mayo, 2014

Si existiera intención de hacer el gobierno transparente y rendir cuentas, todo para lograrlo está a mano


Entre cielo y tierra

A ventilar los trapos

La mayoría de las instituciones estatales hoy día cuentan con páginas de Internet, que utilizan con fines no muy claros. Algunas hacen alarde del denominado "gobierno digital", otras tienen montados su plataforma propagandística, pseudonoticiosa, y uno que otro trámite.
De existir buena voluntad, toda esta infraestructura informática podría ser utilizada para mejorar la transparencia en la función pública y ejecutar la rendición de cuentas, que no mucho se practica aquí.
Como ya sucede en otros países vecinos, los sitios de instancias gubernamentales deberían tener un apéndice llamado transparencia, en donde se publique, sin pretextos, ni demoras, información que ya de todos modos es de carácter público, me refiero a los presupuestos institucionales, ejecutados y no ejecutados, planillas, contrataciones, listados de proveedores y cualquier uso de partidas relacionadas con fondos públicos.
En la era de la información y con toda la disponibilidad de herramientas gratuitas en el ciberespacio, esta implementación no debería tener mayores costos, y lo más importante es que empieza a generar la conciencia de transparencia de parte de los empleados públicos y de fiscalización de la ciudadanía.
Por supuesto que es evidente, y hasta entre carcajadas irónicas, por qué esto no se ha realizado. Podríamos decir que es parte de esa cultura de mediocridad que tiene a nuestro país estancado, especialmente pretendiendo que al seguir malos pasos y caminos que fomentan la corrupción, vamos a lograr crear una sociedad equitativa y productiva.
Sin embargo, si de discursos electorales y demagogia se trata, sin mayores recelos los políticos deberían entender que en el otro lado de la acera, el pueblo ha demandado un cambio en especial sobre esa forma tan gastada, predecible y poco limpia de hacer política.
Además con la gran cantidad de recursos y talento instalado actualmente en el Estado costarricense, la ejecución de un sencillo plan de divulgación de información pública sería como pegar un "chonetazo a una lora".
Algunos dirán que parte de las ventajas de la digitalización de los trámites del gobierno es una mayor claridad en los procesos licitatorios, y esto es correcto, siempre y cuando los detalles generados por estos sistemas se hagan públicos.
El país no gana nada en términos de transparencia, teniendo todo el Estado digitalizado, pero bloqueado el acceso a esta información sensible.
Esperemos que Luis Guillermo Solís como nuevo mandatario y líder de un anhelado cambio, pueda luchar contra los intereses espurios que nos mantienen a los costarricenses en un "oscurantismo digital" del quehacer de la función pública y la repartición de los recursos de todos los ciudadanos. Ya es hora de ventilar los trapos.

Luis Alberto Muñoz
@luisalberto_cr