Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 19 Marzo, 2013

La ciudadanía debe darle su apoyo fuerte (Miguel Carabaguiaz) para que este tren, que mejorará la calidad de vida y la economía, se haga una realidad


TROTANDO MUNDOS

A todo tren a reestructurar la Asamblea

Hace unos años, cuando expresamos nuestro disgusto de que tras doce años no teníamos ni en papel el tan ansiado —y originalmente cacareado— plan ferrocarrilero, don Miguel Carabaguiaz se dio por aludido y nos invitó a ver lo que él y su equipo estaban haciendo —con las uñas— para darnos un tren.
En la visita le aclaramos que nuestra furia no iba en su contra sino la de los gobiernos negligentes que habían omitido desarrollar un sistema ferroviario de primer orden en más de una década, habiendo tan buenos ejemplos del enorme beneficio que el ferrocarril les brinda a muchos países.
En ese período solo nuestro amigo José Miguel Corrales nos había hablado de desarrollar un ferrocarril si salía electo presidente.
Pero en verdad no nos convencía el trensito de don Miguel; queríamos un super tren de línea ancha, que corriera de Puntarenas a Limón —pasando por las ciudades de la Meseta Central— a lo largo del Atlántico y del Pacífico, habilitando Liberia, las dos fronteras y todo en el medio. Una maravilla europea.
El tema se nos quedó empaquetado en frustración hasta que hace poco don Miguel visitó la junta directiva de AMCHAM y nos esbozó su bien hilvanado plan y el progreso logrado. Sin dejarse amilanar por la crítica ni por los tropiezos que haya tenido en su camino, está llevando el tren a toda la meseta y contemplando otras etapas interesantes.
El proyecto que don Miguel nos presentó impactó a la junta de AMCHAM. Es realizable y es razonable. Sus información nos obligó a bajarnos de la nube en que estábamos. Queríamos lo mejor para el país, pero en este país de intereses políticos (los transportistas, por ejemplo) y mentalidad de hormigas, era pensar muy en grande para ser realizable. De ahí que debemos conformarnos con menos y, a decir verdad, el menos que don Miguel nos está ofreciendo —y pidiendo apoyar— es muy más. La ciudadanía debe darle su apoyo fuerte para que este tren, que mejorará la calidad de vida y la economía, se haga una realidad.
Requerir de un referéndum carísimo para poder remover diputados descalificados es una vergüenza. No el proyecto en sí, sino el motivo. Busca resolver lo que los propios diputados cómplices no han sido capaces de hacer: limpiar su foro, levantando rápidamente la inmunidad de borrachos del volante, molestadores sexuales, choriceros que se valen de asociaciones de desarrollo, etc., para que sean los tribunales comunes quienes establezcan inocencia o culpabilidad.
La inmunidad política, muy necesaria para proteger a los diputados de gobiernos dictatoriales, de modo que no los puedan perseguir con falsas denuncias, no se creó para taparle delitos comunes a nadie.
Lo procedente no es meterse en soluciones que encarecerán la gobernabilidad, sino terminar con el sistema de elección de diputados por lista de partido. Todo el que se crea capaz, que se pueda postular con un mínimo de requisitos y que sea el pueblo, no los caciques políticos, quien elija.
Ah mañita la de querer solucionar problemas complejos con soluciones aún más complicadas.

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.

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