"¡En Costa Rica sigo siendo el rey!"
Enviar
MUSICA
“¡En Costa Rica sigo siendo el rey!”
En su gira de despedida, Vicente Fernández “Chente” cantó de todo, lloró y demostró por qué manda en el género de las rancheras

No importó que la noche estuviera bien fría ni que los cielos amenazaran con dejar caer la lluvia, Vicente Fernández volvió para conquistar a los ticos, lo hizo en grande y demostró que sigue siendo el rey de las rancheras.
El artista, bien querido como “Chente”, convocó a miles de sus seguidores más fieles en el Estadio Nacional el jueves anterior, en lo que marcó su último concierto en el país, ya que está haciendo su gira de despedida de los escenarios.

El adiós estuvo marcado con mucha música, lágrimas, un coro de miles de personas, que aunque no colmaron las localidades se hicieron sentir. También hubo mensajes muy íntimos del azteca, quien no dudó en decir que le estaba cantando a su familia que lo ha seguido por años.
La serenata inició a las 8.10 p.m. cuando Vicente Fernández Junior, el mayor de “los potrillos” como le dicen, apareció en el escenario y se ganó los aplausos del público.
Haciendo honor a su herencia ranchera, el artista entonó temas conocidos como “Tatuajes”, “Un puño de tierra” y “Secreto de amor”, ganándose el coro de los presentes.
Sin embargo, sería a las 8.32 p.m. cuando el sonido de las trompetas, guitarras y una lluvia de gritos recibiría al grande de las rancheras: Vicente Fernández padre.
Chente arrancó su recital con fuerza, luciendo un traje de charro negro y un sombrero blanco, el cual alzaba para saludar a su público mientras cantaba “Me cansé de rogarle”.
“Buenas noches, a toda mi familia costarricense; vengo a cantarles por última vez. Quiero agradecer a todos por su cariño, a todos ustedes por ver mis películas, por escuchar mis discos. Esta noche, mientras ustedes no dejen de aplaudir, su Chente no dejará de cantar”, afirmó el artista, recibiendo de regreso una lluvia de gritos.
El artista de 72 años siguió su fiesta con temas como “Me voy a quitar de en medio”, “Estatua de marfil”, “Que te vaya bonito”, “Lástima que seas ajena”, “La primera con agua”, “Nos estorbó la ropa”, “El chofer” y “El último beso”.
Aunque las localidades del reducto en la Sabana no estaban colmados de público, los presentes fueron suficientes para hacer un coro con el que Chente alternó más de un estribillo de sus canciones, al punto de decir “prendan las luces, que quiero ver a la gente”.
Se había prometido de antemano que la despedida de Vicente Fernández iba a ser larga y así se cumplió; el artista cantó durante dos horas y 45 minutos, y entre algunos temas, se tomó una que otra bebida para aclarar la garganta.
Su serenata continuó y puso a muchos de los presentes a bailar pegadito y bien movido con “Un millón de primaveras”, “Para siempre”, “Estos celos”, “Qué de raro tiene”, “Entre el amor y yo” y “Acá entre nos”.
Al ser pasadas las 10 p.m., la noche se ponía más fría, pero eso no importó para Chente y los presentes, ya que era una velada especial e irrepetible y no pararon de cantar éxitos.
Eso quedó demostrado con los primeros acordes de “Bohemio de afición”, “A pesar de todo”, “Sublime mujer”, “Si te vas, no hay lío” y “Por tu maldito amor”, que desató decenas de gritos.
Cuando muchos de los presentes estaban más que satisfechos por el derroche musical, Chente les demostró que dejó mucho de su mejor repertorio para el final.
Su cierre comenzó con “Cruz de olvido”, “Mujeres divinas”, “Mi viejo”, “Guadalajara”, “La ley del monte”, “De qué manera” y “El rey”, este último lo concluyó con un improvisado “¡En Costa Rica sigo siendo el rey!”.
“A todos los que piensan que soy suertudo, hoy les digo que soy cojonudo. La suerte llega si la buscas trabajando”, comentó Vicente, cuando su concierto daba sus últimos respiros.
El cierre no podía ser mejor: un gran coro “Volver, volver, volver...” resonaba a las 11.10 p.m. en el Estadio Nacional, tema con que el azteca dijo adiós a los costarricenses, y quienes no dudaron en ovacionarlo por última vez.

Carolina Barrantes
[email protected]

Ver comentarios