Bruno Stagno

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Lunes 30 Junio, 2014

Si los estados internacionalmente reconocidos quieren asegurar su existencia a futuro deben unirse para hacer frente a estos y otros oportunistas de la entropía


Sobre la entropía (I)

El relevo de poder de Estados Unidos a China, un proceso en curso que aún tiene bastante camino por recorrer, está generando un grado preocupante de entropía.
La entropía es una magnitud física que permite calcular la parte de la energía que no puede utilizarse para producir trabajo. Aunque es un concepto propio a la termodinámica, aplicado a las ciencias políticas permite expresar la parte de poder perdido, contrariamente a transferido, de un sistema político.
De Cirenaica a Transdniestria, Azawad a Puntland, o Baluchistán a Kurdistán, distintos grupos se están aprovechando de la entropía que está socavando el monopolio sobre el uso legítimo de la violencia ejercido por los estados internacionalmente reconocidos.
Dichos grupos llenan los vacíos geográficos que van dejando los estados a medida que la entropía los va agotando.
Este fenómeno no es nuevo, pero actualmente está adquiriendo proporciones mayúsculas y amenaza con traer muy serias consecuencias.
La reciente ofensiva relámpago del Emirato Islámico de Irak y el Levante en Irak ha puesto en relieve este fenómeno. En la actualidad, dicho grupo yihadista controla una tercera parte de Irak, y amenaza con tomar la capital Bagdad.
La ofensiva ha sido aprovechada por Kurdistán y sus peshmergas para también extender su territorio a expensas de Irak y constituirse en un estado de facto con unas inmensas reservas de petróleo y gas natural.
Lejos de ser casos aislados, en Mali, el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad se amparó de Kidal el pasado 13 de mayo, extendiendo nuevamente las fronteras de Azawad.
En Libia, una inestable colección de milicias y brigadas, así como de grupos yihadistas, han controlado la región de Cirenaica desde hace meses.
Algo similar ocurre en el oeste, donde otras milicias controlan partes importantes de las regiones de Fezzan y Tripolitania. Mientras tanto en Yemen, los Hutis hoy son la única autoridad en los departamentos de Amran y Sadah.
En Somalia, más allá del grupo Al-Shabaab, que ha controlado importantes extensiones de territorio, coexisten una serie de proto-estados como Puntland y Somaliland al lado de otras entidades más débiles como Galmudug.
En Nigeria, el grupo yihadista Boko Haram se ha implantado poco a poco en el estado de Borno, perpetrando matanzas barbáricas y secuestros masivos que han acaparado la atención internacional.
En la República Democrática del Congo, diversos grupos rebeldes han ejercido control itinerante sobre las regiones de Kivu e Ituri y explotado ilegalmente sus recursos naturales y minerales.
A medida que aumenta la entropía, aumenta el desorden post-Westfalia. La comunidad internacional no puede permitirse tanta energía perdida.
Si los estados internacionalmente reconocidos quieren asegurar su existencia a futuro deben unirse para hacer frente a estos y otros oportunistas de la entropía. Ya no es un combate que puede librarse a solas, debe darse de manera unida y coordinada.


Bruno Stagno Ugarte