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8 de marzo día Internacional de la Mujer

Alberto Salom Echeverría [email protected] | Martes 09 marzo, 2021

Alberto Salom

El 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer” no cayó del cielo. Yo también regalo rosas, participo de un almuerzo o una cena para ellas. No obstante, bajo todo ese manto delicado de dádivas y congratulaciones se difumina el hecho de que la celebración del día Internacional de la Mujer en el mundo entero, provino al fragor de una conquista femenina que dejó un sedimento de sangre, represión, muerte y dolor. Conviene recordarlo, porque las causas de esas llagas persisten hasta hoy. Celebremos con nuestras madres y esposas, con nuestras hijas y hermanas, novias y amigas entrañables, y derrochemos toda la felicidad que ellas merecen, por lo que nos dan. Pero no obviemos que, las llagas que han quedado tras la represión y la muerte que han sufrido las mujeres, están aún abiertas; porque la desigualdad, la violencia y hasta el terror contra la mujer, son flagelos que persisten en todas las culturas y sociedades contemporáneas, sin excepción de etnias ni de clase social alguna.

En consecuencia, el 8 de marzo tiene heroínas epónimas, singulares como Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, entre las más reconocidas mujeres por su destacada lucha por los derechos de la mujer al trabajo y a una vida digna ; la Pakistaní Malala Yousafzai, activista por la libertad, declarada premio Nóbel de la Paz; Marie Curie, científica afamada, descubridora del Polonio y el Radio como elementos químicos; Simone de Beauvoir escritora del “Segundo Sexo”, libro emblemático del movimiento feminista, que criticó la “sociedad patriarcal”; la extraordinaria artista y luchadora social Frida Kahlo; Dolores Ibárruri, conocida en España como “La Pasionaria”, dirigente política en la Segunda República española y en la guerra civil que estalló en 1936, quién rompió con el molde tradicional asignado a la mujer de su época; Benazir Butto, primera mujer en ser elegida Primera Ministra en un país musulmán; todas ellas de gran renombre a nivel internacional. En Costa Rica, Francisca “Pancha” Carrasco destacada en la guerra de 1856 contra el filibusterismo esclavizante; María Isabel Carvajal “Carmen Lyra”, benemérita de la cultura nacional, escritora especialmente destacada en la literatura infantil y reconocida luchadora por los derechos de las mujeres y la clase trabajadora; Angela Acuña y Emma Gamboa, ambas luchadoras por los derechos civiles de la mujer costarricense y Yolanda Oreamuno, probablemente la primera mujer que escribe rebelándose contra la situación de la mujer en nuestro país.

En marzo de 1911, se celebró el “Día Internacional de la Mujer” por primera vez en Europa; solamente unos días después en New York, tuvo lugar un incendio en la fábrica de camisas “Tringle Waist Co., donde mueren hacinadas más de 140 mujeres, dadas las infrahumanas condiciones de trabajo (es.m.wilkipedia.org). El hecho trajo como secuela cambios importantes en las condiciones laborales de las mujeres. Por fin, la Asamblea General de las Naciones Unidas reunida en en el año 1977, reconoce y proclama el 8 de marzo como el “Día Internacional de la mujer”.

¿Qué persiste de todas las condiciones de injusticia y falta de equidad, que nos obliga a todas las personas a permanecer alertas y solidarios con las mujeres? ¿Qué ha cambiado en favor de las mujeres fruto de toda esta historia jalonada de mucho sacrificio y coraje entre las féminas en el mundo y en nuestro país en particular y que por lo tanto tenemos el derecho de conmemorar?

Entre las “pandemias” sociales que más agobian a las mujeres en el mundo entero, y de las que junto a ellas deberíamos hacernos cargo los varones asumiendo el desafío como propio, citamos las siguientes: aún existen en muchos países restricciones de carácter legal, que impiden a las mujeres acceder a los mismos puestos laborales que los hombres; cerca del 60% de las mujeres de todo el mundo trabajan en la economía informal, por lo consiguiente, ganan menos, ahorran menos y corren mayor riesgo de caer en la pobreza. Las mujeres también a escala mundial perciben un promedio de un 23% menos que los hombres. Acceden exclusivamente a un 24% de los escaños parlamentarios de todo el orbe. Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, y 200 millones de niñas-mujeres han sido víctimas de mutación genital. Las mujeres poseen semejante capacidad que los hombres, si no más para asumir liderazgos en diferentes campos del quehacer humano, pero el liderazgo de las mujeres se ha invisibilizado. Es estremecedor saber que, aunque se han logrado avances en algunos contextos en la lucha por la equidad e igualdad de género, ningún país hasta ahora la ha alcanzado. (ver página Web de Naciones Unidas. un.org).

De los progresos más importantes que se han producido, fruto de la acción solidaria de millones de mujeres conscientes, de hombres que cada vez se suman en mayor cantidad en apoyo de la igualdad y equidad de los géneros, de personas transgénero, bisexuales, homosexuales, de los diferentes países del Planeta. Enseguida enumeraremos algunos de los más destacados. Se han logrado avances en la igualdad entre géneros que estimula a continuar luchando, comparativamente con lo que ocurría hace 20 años, a inicios del milenio. Sin embargo, los progresos mencionados no han conseguido mitigar el incremento de las tendencias a la profundización de las desigualdades, a escala planetaria, derivadas de una economía internacional inestable y de políticas económicas predominantemente fincadas en la ortodoxia. (unwomen.org)

El trecho por recorrer es todavía largo, ya que se estima que el cambio en favor de mujeres y niñas continúa siendo inaceptablemente lento en materia de igualdad y equidad. Otro ejemplo de pasos adelante es haber introducido la perspectiva de género en todos los objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda 2030; esto es crucial y representa un salto significativo de las mujeres. En el ámbito de la educación, en términos generales las niñas logran cada vez mejores resultados académicos, tanto a nivel escolar como en las universidades. No obstante, lo anterior no se ha traducido en mayores progresos de las mujeres a la hora de ingresar en los mercados laborales. La consecución del voto de la mujer es una realidad en la gran mayoría de los países, pero su representación en los órganos de decisión, como parlamentos o poderes ejecutivos, está muy distante de la paridad. En el mismo sentido, la presencia femenina en la vida pública ha crecido, pero la mujer sigue dedicando 2,6 veces más tiempo que el hombre, al trabajo en la casa y al cuido no remunerado de parientes.

El salto cualitativo que se requiere, para lograr una real equidad e igualdad de la mujer en la sociedad, pasa por un cambio en la forma de educarnos. Hemos de educarnos para estimular la participación de la mujer y el hombre hacia la igualdad, pero reconociéndonos en nuestras diferencias, en procura de un desarrollo sostenible y sustentable con la Naturaleza.






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