Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 4 Septiembre, 2015

Desde su fundación, la UCR ha sido baluarte de la institucionalidad democrática y crisol de los más auténticos valores de la civilidad y el patriotismo costarricense
 

75 aniversario de la UCR


La UCR, benemérita de la educación superior, celebra 75 años de haber sido fundada. Fue el primer acto de gobierno del Dr. Calderón Guardia. Con ello se iniciaba la década de mayor trascendencia en la historia reciente de nuestro país. Se ponían así las bases de lo que luego, con la promulgación del Código del Trabajo y la creación de otras instituciones como la CCSS, y la culminación de esta década fundacional con la promulgación de la Constitución Política de 1949, se haría realidad el mayor logro del pueblo costarricense en su historia republicana: el Estado social de derecho.
Debemos ver en esta valiente iniciativa del Ministro de Educación Luis Demetrio Tinoco, una acción de rasgos revolucionarios, si por “revolución” entendemos no una protesta violenta de las mayorías populares contra un injusto poder establecido, sino un cambio cualitativo en el devenir histórico de una nación.
Esta patriótica decisión tuvo antecedentes; los más connotados fueron la voluntad política de García Monge, ministro de Educación del gobierno interino de Aguilar Barquero, de crear una universidad, lo cual también constituía un punto del programa del Partido Reformista del General Volio.
Sin embargo, la apertura de la UCR no fue una continuación mecánica de la decimonónica Universidad de Santo Tomás. Inspirada en las ideas avanzadas del académico chileno Galdámez, la UCR fue concebida dentro del marco legal de la autonomía, libertad de cátedra y financiada por el Estado, que la hizo (y de las posteriores universidades públicas) un pilar de la democracia costarricense.
Desde su fundación, la UCR se ha convertido en baluarte de la institucionalidad democrática, en crisol de los más auténticos valores de la civilidad y el patriotismo costarricense.
Heredera del espíritu libertario del siglo XIX y del ímpetu reformador basado en la justicia social y motor de la modernización de nuestra sociedad, la UCR sigue siendo fiel al ideal soñado por sus forjadores.
Por eso la universidad pública no debe ser concebida como una simple fábrica de títulos cuyo objetivo es suministrar al mercado laboral mano de obra calificada, sino, sobre todo, como una escuela de formación en los mejores valores cívicos y éticos que garanticen que el conocimiento y las destrezas debidos a los avances de la ciencia sean un instrumento de paz social y bienestar material para nuestro pueblo.
La universidad pública es financiada por el pueblo y solo a él debe servir. La UCR ha cumplido como pocas instituciones públicas y privadas, esta misión patriótica y constitucional. Prueba de ello es que hoy por hoy es la mejor universidad de Centroamérica, la segunda de Mesoamérica y el Caribe (solo superada por la UNAM del D.F.), la 16 en América Latina y la 296 en el mundo. (De las cerca de 30 mil universidades catalogadas por la UNESCO en el mundo entero, solo las 500 primeras son consideradas de máxima categoría internacional).
Celebremos con patriótico orgullo estos logros apoyándola en sus luchas por la debida financiación a fin de consolidar los ya obtenidos, que deben servir de sólido basamento para asumir los retos de una época que vive la mayor revolución científico-técnica de la historia.

Arnoldo Mora