Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 21 Marzo, 2016

 Que no nos preocupemos por lo que habremos de comer, o vestir, que nos basta tener fe, del tamaño de un grano de mostaza

70 veces 7…

Hoy es lunes “Santo” para nosotras y nosotros católicos, este es el momento de la Unción, en la casa de su amigo Lázaro por quien el texto bíblico nos recuerda más adelante, que Jesús lloró al saberlo muerto.
Ayer domingo recordamos la entrada de Jesús a Jerusalén, vitoreado como Rey, para que pocos días después muriera colgado de una cruz… igual que los criminales y perturbadores del orden. Lo cambiaron por un asesino, llamado Barrabás. Los mismos que, solo unos pocos días antes lo recibían con palmas y cánticos, gritarían luego ¡Crucifíquenle! ¡Crucifíquenle!
Pilatos que lo sabía inocente, prefirió escuchar el clamor popular, no contradecir a la turba que lo quería linchar…, rápidamente olvidaron que devolvía la vista a los ciegos, hacía caminar a los paralíticos. Que les dio de comer con tres pescados y dos trozos de pan, a cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, sobraron canastas llenas. Lo vieron caminar sobre las aguas, calmar tormentas y tempestades… resucitar a los muertos, perdonar los pecados. Nos llamó a ser luz y sal del mundo; prometió que nos daría de beber del agua de la que nunca más tendríamos sed.
… Se jugaron su ropa, al pie del madero, mientras agonizaba sediento. Negado por quien dejaría como cabeza de su Iglesia. Traicionado por uno de los 12 que escogiera para llevar la Buena Nueva, que no cambiaba la Ley, sino que quería que se cumpliera. Resumió la Ley Mosaica dictada en el Monte Sinaí, en un nuevo Mandamiento, el más poderoso de todos, el mandamiento que convirtió en Verdad, al entregar su propia vida: el Amor.
Yo confieso, me disculpo con quienes no creen, que sucumbo ante el maravilloso Jesús. El Niño que predicó en el templo, que fue migrante en Egipto, perseguido, a solo días de nacido. El mismo que a una orden de su Madre y reclamando que no era su tiempo, convirtió el agua en vino; el que nos dijo que no se puede poner vino nuevo, en odres viejos.
Se sometió al poder político. Lo de César correspondía a César. Desafió a la cúpula del poder religioso, sanó en sábado, no se lavó las manos como obligaba la Ley, visitó y comió en casa de los cobradores de impuestos, escogió como sus discípulos a pescadores, tomó agua del pozo, entregada por una hija de Samaria. Llamó hipócritas a los que se apegan a la Ley y no la cumplen ellos mismos, nos llamó sepulcros blanqueados… Nos recordó que juzgar, provocará que seamos juzgados, que no nos atrevamos a arrojar piedras al caído… Que es necesario nacer de nuevo. Ser nuevas criaturas… que está a la puerta y llama, que si alguna o alguno escucha su voz, Él entrará y cenará con él… que podemos regresar como el Hijo Pródigo que dilapidó la herencia, porque Él estará siempre, para los que estemos cansados y agotados… Ordenó que fuésemos perdonados 70 veces 7…
Que no nos preocupemos por lo que habremos de comer, o vestir, que nos basta tener fe, del tamaño de un grano de mostaza…
Que basta una palabra suya y nuestras ofensas serán perdonadas… Jesús nos libera en la cruz. Porque, Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Iris Zamora